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22/09/2008 JUEGO DE LOS RELATOSNueva edición del juego de los relatosCreado por Pablo "El Machadiano". Gracias Pablo por poner en marcha de nuevo este tren. Dejo el mío acá, y el listado de los demás, con sus direcciones para que puedan leerlos.
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Mójame los pies… (Por Mara)
Pidió. Exigió. Suplicó. Una extraña sensación la envolvió en un segundo. No podía esperar. No quería. Ordenó: -“!A esa orilla! ¡Hacia allá! Ahí me quedo”. Todos se miraron asombrados. No entendían. Querían entender. No podían.
Sin mediar palabra, quien estaba al mando del timón, viró hacia la orilla reclamada. Quedaban tres en el barco. Quedó ella en la isla. Sola. Sin más que ella, en ése y cientos de instantes.
No dudó. No quería hacerlo. No podía. No sentía culpa por haber abandonado el viaje. Por haber emprendido otro. Más interno. Más difícil. Más extraño. Más tormenta. Menos calma.
Contemplaba sin mirar aquel barco que se iba alejando de la orilla. Miradas que la penetraban hasta desaparecer y evaporarse antes justo del horizonte.
Que no se haga rápido de noche, se decía internamente. No quería tener miedo. No podía tenerlo. Sentía miedo. No podía evitarlo. Quería hacerlo.
Pidió. Exigió. Suplicó. Una extraña paz la envolvió en un segundo. No podía esperar. No quería. Etérea. Calma. Cierta. Fue sintiendo la humedad de la arena en sus piernas. Se paró erguida. Fue sintiendo que el agua acariciaba sus pies, sus rodillas, su pelvis, su cintura, sus pechos, su mentón, boca, nariz, ojos…cielo.
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Musa "Cierra los ojos" http://musadeojostristes.spaces.live.com/blog/cns!FBC8B9D58E9583E7!2054.entry
- Pablo "Sobre el amor y el humor" http://p4810mcias.spaces.live.com/blog/cns!E93FB26D061E4069!1158.entry
21/09/2008 Columnas Femeninas (seguimos diciendo)13/09/08 ¿Somos mujeres antes que hormonas o es al revés? O ¿somos mujeres porque tenemos hormonas de esas? ¡Bueh! Composición que muchas veces descompone y otras tantas no. Composición nuestra al fin y al comienzo. (“Las hormonas ováricas son los estrógenos y progestágenos, que son las hormonas femeninas. Son producidas por los ovarios, y su producción va disminuyendo luego de la menopausia. El término hormona proviene del griego, y significa excitar, mover. En la mujer, las hormonas son los estrógenos y la progesterona. Como función conjunta, son las responsables del desarrollo de los caracteres secundarios que marcan las diferencias entre el hombre y la mujer. El estrógeno influye en el desarrollo de los caracteres y en la maduración de los órganos femeninos”). Nunca me gustó la frasecita esta que dice. “está en el día femenino”. ¿Qué? ¿Acaso el resto de los días estamos en días masculinos? Nunca, hasta hace relativamente poco tiempo, me guié por este, supuesto, día especial. Porque nunca me sentí especial en mi día especial, salvo por los dolores naturales. He escuchado esto que el humor se modifica y cosas semejantes. A mí nunca me pasó esto, o al menos nunca me detuve a analizarme más de la cuenta en esos días. Hace poco descubrí otra cosa, descubrí que: mi nivel de irritación subía, y mi nivel de tolerancia disminuía, con más vértigo que de costumbre; allí fue cuando me dije: “Ey, ¿en qué día estamos? Y sí, efectivamente estaba con mi regla, más torcida que derecha, entre paréntesis. Entonces me dije a mis más interiores adentros “es verdad, esta teoría, que hasta ahora menospreciaba ubicándola en la categoría de habladurías sin sentido, es verdad que el ánimo se modifica cuando atravesamos esos días”. Ufffffffff, todo un hallazgo para mí, realmente lo fue. Y esto no deja de ayudarme en cierta manera. Yo que siempre me hice la fuerte diciendo: “a mí eso no me pasa, no estoy distinta en esos días”, con lo que el otro decía: “ah bueno, sos trastornada sin motivo entonces”. Ahora retruco y digo: “me trastornan más esos días, evidentemente”. “La naturaleza nos premia con esto”, se escucha comúnmente. A esto sí que no me adhiero. No entiendo. ¿Cuál es el premio? Bueno, sí, ya sé, el hecho de poder dar a luz. Ok. Sacando eso y evitando meternos en la posibilidad que haya quienes no queremos encender esas luces, por ahora, o por siempre, sacando eso: ¿Qué tiene de maravilloso este visitante mensual? Naaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaada. He escuchado a mujeres que atraviesan la menopausia decir “como se extraña”, “es como que dejé de ser mujer”. ¿Eh? Bueno, hay pa todos los gustos y colores. Yo tengo un listado de desventajas a enumerar para enfrentar las ventajas que dicen tener. Por ejemplo, y esto seguro les pasó a todas y reiteradas veces. No lo ves a él hace mucho tiempo, pongamos que estaba de viaje, la cosa es que vuelve. Y vos tan entusiasmada con ese reencuentro y todo lo que él implica. Sos regular, siempre lo fuiste. Cruzaste los dedos, le pediste a la virgen y todos los santos, que no se interpongan las fechas entre tu deseo, necesidad y ganas urgentes y este visitante mensual. ¡Bien! Te fijaste en el calendario y no había problema, los astros estaban de tu lado. ¡Pero! Justo ese mes, por obra del diablo más despiadado o el Dios más vengativo, o el Universo más envidioso, lo que sea, justo ahora tus hormonas se revolucionaron y te hicieron una huelga de regularidad. Y Zas! Se te empañó el encuentro. Porque coincidamos que se puede igual, pero no e lo mismo, claro que no. El romanticismo se va al demonio y ni hablar de otras cosas que tendrás vedadas de antemano. Esa es una de las desventajas y se me ocurren muchas más, que rozan la estupidez, pero que hemos escuchado a lo largo de nuestro despertar femenino (como si antes de la aparición de este visitante hubiésemos sido alienígenas). Lo decía la abuela, y la amiga de la abuela: “no te bañes en esos días, se te puede cortar”. Roñosas, eso eran, no hay otra. “No uses tampones, hacen mal, te pueden lastimar internamente”. Roñosas, una vez más (una de los mejores inventos fue el bien recibido y cariñoso tampón). “No hagas ejercicio en esos días, no es conveniente”. Y bla, bla, bla. ¿Qué hago entonces? ¿Me encierro cinco, seis, siete días en un bunker rodeada de toallitas, tampones y buscapina fem? En todo caso allí estamos mujeres, lidiando con ellas, con ellos, con nosotras. Como todo pareciera que así funciona: cuando lo tenemos lo maldecimos, cuando ya no está lo extrañamos. ¿Será una cuestión hormonal esta? Nos definen. Nos estructuran. Nos caracterizan. Nos “hacen” en forma y fondo, aparentemente. Somos en ellas como ellas son en nosotras. Hormonas Benditas y Malditas. Por un lado lograron que justifique mis cambios de ánimo y mis impulsos negativos, pero por otro lado me arruinan la fiesta. Así que queridas Hermanas Hormonas mi relación con ustedes será de por vida, y como toda relación de por vida, será difícil.
13/09/2008 Siguen las Columnas...apilándose14/03/2008
Temita amplio si los hay. ¿Cómo voy a hacer para acotarme? Es todo un desafío. Lo asumo y me lanzo a mis archivos y mis rengas resistencias. Desde lo más trivial a lo más profundo. Desde ¡Nuncas y Jamases! Hasta ¡”y Bueno, dale!”. Para mi bien, no documenté, más que en mi cabeza, aquello que dije no iba a hacer y/o decir. Para mi mal, está en mi cabeza, lugar del que no puede salirse por más que quiera. Las personalidades culposas, como la mía, tienen esas cositas. Todo sirve para clavarnos puñales filosos, no importa que haya pasado el tiempo, nada prescribe, para nosotras… las culposas. Por lo tanto, ahí tengo todo el material. Dispuesto a increparme. Lo animado y lo inanimado. Esas serán las categorías, en afán de acotarme, para bien de todas. En cuanto a lo Inanimado: ¿Saben cuántas veces dije?: -“nooo, por más que se use, YO, no me lo pongo”. Desde la aparición en el mercado de los tiro bajo, hasta la vuelta de los chupines, pasando por los nevados, y ahora, los altamente detestables, pantalones tiro extra altos. Me tendrían que haber visto portando unas botas de 17 centímetros de alto, con plataforma de 10, más o menos, feas, feísimas, las mismas ya fueron donadas a las chicas ex Godoy Cruz. Yo digo hoy “por más que se vuelvan a usar, y salga Valeria Massa en la publicidad de Falavella diciendo que eso es lo HOT, no volvería a ponerme esos dos bancos de step en mis pies. Pero…y vuelve a meterse el pero en todos mis relatos, nunca más diré nunca más. ¿El azul francia? ¡Por Dios! Qué color más espantoso, me he dicho en voz alta infinidad de veces. Pues bien, tengo de todo en ese color hoy, desde zapatos, ropa interior, pantalones hasta campera. Sí. Campera. Imaginen que el nivel de atención es mucha. En cuanto a lo Animado: (aunque hay casos en los que pareciera pertenecen a la otra categoría, pero esto también merecería algo más que un paréntesis) ¿Saben las veces que dije?: “!No! o me enamoro a primera vista o no lo hago más…”,o “Yo le miro los zapatos, si no me gustan no hay chance…”,o “Los que te están todo el tiempo encima no me atraen…”,y así infinitas frases que luego me las tuve que ir masticando de a poquito. Resulta que ése, del que después me enamoré, perdidamente, en los inicios no sólo que no me atraía, sino que me resultaba insoportable. Resulta que ese que tenía zapatos que ni siquiera entraban en la categoría de calzado, por lo feos que eran, terminó siendo mi novio durante un tiempo, y sin cambiarse esos zapatos. Resulta que ése, el típico perrito faldero, que te ama con tanta pasión que hace todo, pero todo, lo que vos le pedís, y que a mí tanto rechazo me producía, terminó siendo parte de mi vida durante más de tres años. Como verán soy una mujer firme en sus ideas y consecuente en sus incoherencias. Como decía Groucho Marx: “Si te molestan mis principios, tengo otros”. Porque Yo, No Resisto un Archivo. ¿Vos si?
01/09/2008 Columnas Femeninas...una más28/03/2008
No se puede ser objetiva en el abordaje de un tema semejante. No se puede desarrollar desde la distancia más preciada y divina. El título que le da inicio a este texto está escrito en primera persona, es decir, que: Yo soy las que convive con ellas; no es una amiga de una amiga, soy yo, tristemente yo, irremediablemente yo. Confieso que no siempre mi relación con ellas es de odio extremo, aunque la mayor cantidad del tiempo sí, hay veces en que me compro el discurso, autocomplaciente, de autoayuda absoluta, ese que dice que “son marcas de la experiencia” y tantas otras yerbas. A veces me digo ¡y si!, es cierto, he caminado camino, quiere decir que he vivido, y por lo tanto el tiempo pasa, pasa y marca. Me he dicho, porque me han querido convencer de eso desde que tengo 25, edad en la que empezaron a anclarse en mí, las personas que me aman (léase mi vieja), me ha dicho: “son de expresión, vos hacés muchos gestos cuando hablás y por eso se te marcan”. Ah bueno dije, es por eso, claro, si Mamá lo dice es porque así debe ser. Pero luego, una vez que el aliento de madre hace silencio me quedo con mis propios pensamientos y con mi espejo, que me dice otra cosa muy diferente. Entonces es cuando soy más cruel con ellas, y conmigo claro. Las miro, me miro, y me repito: ¡no! perdón pero tengo patas de gallo en la cara no en la cabeza, o sea que, las veo y puedo tener la esclarecedora percepción que están ahí alojadas no por simpática, sino porque indefectiblemente estoy más mayor (eviten los retrucos que no estoy preparada aún para ellos). Cierto es también que hay trucos, cremas varias, tratamientos, todo un combo de oportunidades hechos para que nosotras podamos no ganar la guerra contra ellas, pero sí al menos darles más pelea. Pero…y nuevamente el pero en mis relatos, como una constante. Pero yo no soy de las que se le enfrentan, a capa y espada, a esas cosas. Sé que está mal, pero es lo que hay. Me he comprado cremas carísimas y las he usado apenas un mes, sin resultado visible he decidido dejar de gastar ese dinero en ellas; me olvido de ponérmelas, las veo en el baño y miro para otro lado, como si se tratase de la tortura más tortuosa. Son sólo cinco minutos ante de irme a dormir, es verdad, pero siempre prefiero correr a la cama con el maquillaje puesto que empezar toda la sesión anti age. Y ustedes me dirán: ¿de qué te quejás entonces? Y es muy lógico que lo digan, porque podría hacer algo en lugar de lamentarme por su avance intempestivo. Soy vaga y masoquista. Esa debe ser la razón. El punto es que me preocupa el antes, ese antes en donde no me preocupaba esto. ¿Se entiende? Antes, no tenía que pensar en las cremas que debía ponerme en el rostro (sabiendo que hay unas para toda la cara, otras para el contorno de ojos, otra para la comisura de los labios, y así hasta completar milímetro cuadro por milímetro cuadrado de toda la superficie). Antes me iba a dormir con el maquillaje y sin culpas por semejante pecado. Ahora no, antes y ahora son dos conceptos que me atraviesan por completo. Y es la culpa en todo caso lo que peor me tiene, porque me gustaría relajarme y decir ¡y bueno, ya está nena, tenés 34 y es obvio que las arrugas van a ser parte tuya!, pero no puedo, no hago nada y me da culpa no hacer nada (ya les hablé de mi esencia culposa, ya tendré oportunidad de explayarme en este sentido). Ellas me increpan todos los días, y hasta todo el día les diría. Es imposible no estar en contacto con ellas. Pruebo hasta sonrisas que las disimulen más, pero perdería mi frescura, y ya serían dos cosas que vamos perdiendo, prefiero evitarlo. Mi madre me ha aconsejado, no esta vez por las patas de gallo sino por las arruguitas de mi frente (casi son 100% expresión, casi) que me ponga una cinta adhesiva, el truco sería el siguiente: me embadurno la frente con cinta scotch y cada vez que hago el gesto de llevar las cejas para arriba, movimiento que al levantarse encoge los músculos de la frente, acto seguido se arruga; bueno, al estar encintada me acordaría que me estoy arrugando y se supone que poco a poco dejaría de hacerlo. No lo he probado, me resisto a ello, pero quién sabe, tal vez comience por algo. Pero es más preocupante si comienzo a hacerlo, porque llegado un momento tendría todo mi rostro encintado, para acordarme que me estoy arrugando, y cuando recuerde que me estoy arrugando ya habrá pasado tiempo y cuando el tiempo pasa la cinta scotch no creo que solucione lo que el botox ya tampoco puede. Con todo, y, a pesar de todo, soy en ellas como ellas son en mí. Asimilando que están, odiándolas con todo mí ser, deprimiéndome con su presencia, más seguido de lo que pueden imaginar, pero, entendiendo que, a menos que no haga algo serio con ellas, como puede ser pasar por un quirófano, medida que aún no está en mi lista de prioridades, estarán ahí de todos modos. Asimilar su estadía es intentar seguir viéndome bella a pesar de… Uno no puede andar con un photoshop portátil por las calles, no se ha inventado (anoten mentes brillantes, que de seguro venderán millones), pero como esto es una utopía, debemos, las que tenemos estas desagradables visitantes permanentes, aceptar que están, y dejar el photoshop para las fotos que enviamos por e-mail. El paso del tiempo es cruel, pero dicen que es mejor que pase a que no, eso dicen. Yo, aún no lo entiendo demasiado. Pero en fin, que lo intento lo intento. Y si me preguntasen: ¿qué preferís tu experiencia de hoy con tus patas de gallo incluidas claro está? O ¿tu inexperiencia de vida con la piel lisa? ¿Hace falta que responda? |
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