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    9/29/2006

    CON VOS PA!

     
     

     
     
     
     
     
    Durante 32 años te quedaste hasta las doce de la noche para ser el primero, junto con Mami y Fla, en decirme Feliz Cumple. Durante 32 años fuiste el encargado de enfriar la bebida para el día de festejo, previo ir también a comprarla. Te veo caminar de la cocina al galponcito con muchas cervezas en las manos, o en la parrilla sacando patys o choris, te veo hablar y reir a carcajadas en esos encuentros de cumple que nos veia a todos juntos, NOSOTROS. Ese nosotros que era lo que vos más disfrutabas.
    Te veo Pa, te siento, y eso lo sabés, pasa que mi necesidad de vos me lleva hoy a sangrar como nunca antes sangré, a doler, como nunca antes me dolió algo. Pero no quiero que estés triste, no quiero que mi llanto y mi angustia te ponga mal a vos. Empecé a escribir acá como una manera de desahogarme y de una manera extraña estoy sintiendo que te estoy escribiendo a vos en el mismo tiempo, yo escribo, vos me leés, desde ese lugar donde estás.
    Hoy no está ni la mesada llena de comida, ni la heladera abarrotada de botellas, ni la casa reluciente por las visitas que llegarán. Hoy no hay festejos Pa, pero igualemente voy a estar con ese NOSOTROS...tan nuestro no? Viste como son, los conocés mejor que nadie. Y hace ya varios días que me están llamando para acompañarme en este día tan especial, y al principio no quería, pero al final accedí. Y accedí en parte porque te vi diciéndome "daleee hermana andá!" Así que este día tan especial voy a estar con nuestros amigos tan especiales.
    Durante 32 años te tuve más que presente...SIEMPRE CONMIGO!...
    CON ESA FORMA DE AMARME...TAN SUBLIMEMENTE AMADA!
    Hoy, en estos 33 años que me tocan pasar no estás como antes, pero estás para siempre. Sé que sólo te me adelantaste en esta parte del camino, sé que voy a poder volver a tomar tu mano, como en esos 32 años que la tuve siempre, voy a volver a tomar tu mano y voy a seguir caminando con vos...en esa otra parte del camino Pa!
    TE AMO CON TODA MI ALMA VIEJO!!! TE AMO PAPUCHO!
     
     
     

    9/28/2006

    NO NOS DIVIDAMOS

     

     

     

     

     

     

     

    Por Mara Fernández Brozzi (publicado en: www.lanoticiaweb.com.ar)

     

    A la calle por López

    Miles de personas marcharon de Congreso a Plaza de Mayo reclamando “Aparición con Vida de Julio López”. Distintas organizaciones de Derechos Humanos adhirieron al documento que leyó Nilda Eloy, ex detenida desaparecida.

     

     

    La desaparición de Jorge Julio López, mantiene en vilo a una sociedad entera desde hace diez días, es el tema recurrente en todos los medios, y la preocupación central del Gobierno, quien en un tono de desesperación e impotencia redobla los esfuerzos para que López aparezca sano y salvo.

    La demanda de Aparición con Vida de Julio López se centró esta vez en la Casa Rosada, los reclamos anteriores tuvieron otros puntos como la Gobernación Bonaerense en la Ciudad de La Plata, Rosario, Mar del Plata y Neuquén.

    El hecho que el lugar elegido haya sido la Plaza de Mayo no debería significar más que lo que significa la Plaza por sí sola, lugar emblemático de encuentros y manifestaciones populares, epicentro de reclamos sociales por excelencia. Sin embargo, parece que muchos sectores lo tomaron como una decisión clara de oposición al Gobierno del Presidente Néstor Kirchner, es así que Abuelas y Madres de Plaza de Mayo no quisieron ser parte de este reclamo, y no participaron de la marcha, ni adhirieron al documento crítico que se leyó en la convocatoria.

    Los que sí dijeron presente y adhirieron al ya cuestionado documento fueron: Verdad y Justicia, Encuentro Memoria, el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), la Coordinadora contra la Represión Policial e Institucional (CORREPI) y el Premio Nóbel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel, el Partido Comunista, el MST, Polo Obrero y el Movimiento Independiente de Jubilados y Desocupados de Raúl Castells.

    La oradora de la marcha, exigiendo la Aparición con Vida del albañil de 77 años, Julio López, fue Nilda Eloy, ex detenida desaparecida y querellante en el juicio contra el Genocida Etchecolatz. En su discurso ratificó que las amenazas no son propias de estos últimos días, sino que éstas están presentes desde que se inicio el proceso judicial, “el aparato represivo trató de amedrentarnos” sostuvo.

    Este juego siniestro de amenazas cobardes continúan siendo parte de su juego sucio, ya que no han mermado luego de la sentencia a perpetua por Genocidio del asesino Etchecoltaz.

    Las palabras de Nilda fueron interrumpidas por cantos de una vieja consigna: “adonde vayan los iremos a buscar”, a lo que ella misma respondió: “que no les quepa ninguna duda”. Y de esto se trata, no de oponerse a un gobierno, sino de reclamar justicia y verdad a quienes tienen más poder y responsabilidad de que esto ocurra. Dividir las aguas en temas como éste es restar, restar voluntades, resistencias, manos y puños alzados que juntos harían más fuerza y ejercerían más presión que por separado.

    El Ministro del Interior, Aníbal Fernández, intentó minimizar el grado de cuestionamiento al Presidente de La Nación. Tal vez, sea hora y momento para dejar las susceptibilidades de lado, y no creer que porque se marche hacia la Plaza de Mayo, o porque se lea un documento al que ya han dado el título de crítico, se está criticando de manera directa al Gobierno. Este reclamo va más allá de coincidir o no con el gobierno, con el presidente o con sus séquitos, tiene que ver con un nombre: Julio López, tiene que ver con la necesidad de que aparezca con vida, tiene que ver con que aquellos que son los que tienen la responsabilidad máxima de garantizar que la impunidad deje de existir en la Argentina, que es el Estado, hagan algo. Y en este hacer es imprescindible no dejar que la leche se derrame, sino sacarla antes del fuego.

    Toda una sociedad espera que López aparezca, que se sepa Dónde está, no desviemos el reclamo y el pedido de Justicia, no desviemos el objetivo que mueve a todos los organismos de Derechos Humanos que hoy fueron a la Plaza, y más allá de las diferencias que puedan haber entre ellos, y que por cierto las hay, el objetivo primordial debería ser uno solo: APARICION CON VIDA YA DE JULIO LOPEZ!

    Y que nadie se tome el reclamo como pura posición de enfrentamiento o de oposición caprichosa, es un reclamo de vida, es una misma bandera.

    9/25/2006

    ¿Lobo Está?

     

     

     

     

     

    Por Mara Fernández Brozzi , publicado en: www.lanoticiaweb.com.ar

     

    ¿Lobo Está?

     

    Los Juicios contra los Genocidas de la dictadura, y particularmente la sentencia a perpetua para el represor Etchecolatz reavivó el enojo de las bestias de uniforme. Intimidaciones, amenazas, desaparición. Táctica del miedo, Estrategia cobarde.

     

    La desaparición de Julio López ha causado conmoción en toda la sociedad argentina, el pensar en que podría ser éste un secuestro perpetrado por la mano de obra militar y policial es para alarmarse, pero no para verse paralizados por el miedo que podrían estar queriendo sembrar.

    Esta metodología, de comprobarse que se trató de un accionar tan horroroso como éste, no es lamentablemente, algo nuevo en ellos. Han llevado adelante estas formas por años, en todas las dictaduras que los han tenido como actores, cierto es que han ido creciendo en la bestialidad y la forma de tormentos, a lo largo del tiempo. Han tenido escuelas que los han preparado para graduarse en expertos asesinos, como ser la Escuela de las Américas, de la que han salido la mayoría de los represores y genocidas de América Latina y los programas impuestos en esta parte del mundo en la década del 70.

    No hay que hilar muy fino para argumentar que la decisión tomada por los Jueces sobre la condena a perpetua para el genocida Etchecolatz ha despertado el enojo en las fuerzas armadas, y de la derecha en general. Y el  pensar que esta medida es sólo el comienzo de una serie de sentencias iguales que, ojalá, terminen por alcanzar a todos los responsables del horror, puede ser uno de los motivos por los que están intentando enviar mensajes mafiosos a todos aquellos que insisten en el juicio y el castigo.

    Los sucesos intimidatorios no son nuevos, han estado presentes durante todo el proceso judicial. Ni bien iniciado han empezado las amenazas.

    La desaparición del albañil López no fue el primer mensaje enviado. Nilda Eloy, ex detenida desaparecida, sobreviviente del Campo de Exterminio conocido como “El Infierno”, entre otros,  ha recibido amenazas que constaron de dejarle grabado en su contestador telefónico una sesión de torturas.

    Otros integrantes de organizaciones de Derechos Humanos se han encontrado con mensajes, también en sus teléfonos, de la conversación que horas antes habían tenido en una reunión de la que habían participado.

    Chicha Mariani, querellante en la causa y titular de la Asociación Anahí, también ha sido víctima de reiteradas amenazas.

     

     

    Fiscales que han sido intimidados por ser parte en las causas que lleva adelante el enjuiciamiento de los asesinos de la dictadura.

    En estos últimos días las Abuelas de Plaza de Mayo han sido víctimas del hackeo de su página web, quitándoles toda la información que en ella se encontraba, esto ocurrió unos días más tarde de conocerse la decisión del tribunal sobre el represor Etchecolatz.

    Este tipo de hechos, si bien pueden ser considerados como aislados, no es para no prestarles atención, sin caer en lo que aparentemente pretenden que caigamos como sociedad, que es en el silencio nuevamente. Son previsibles en su accionar, y todo pareciera concordar en que se trata de una metodología muy utilizada por la derecha, uniformada y de la otra. Su política del miedo es la que los ha movido durante siglos, es la manera que siempre han hallado para hacer construir su poder y dominio.

    Escuchas telefónicas, celulares intervenidos, agendas con los números de militantes de Derechos Humanos. Cabe pensar, que por más aislados que puedan ser estos hechos, no pueden ser realizados por simples activistas de la derecha, sino por personal que posee los medios como para hacerlo; personal organizado y activo.

    Tanto el Gobierno Nacional como el Provincial asumieron la responsabilidad que les toca respecto a la desaparición de López, que por cierto es muy grande, ya que estaríamos hablando de otro “desaparecido” de la democracia. Y si estos grupos continúan manejándose con este grado de impunidad, es responsabilidad del gobierno que dejen de hacerlo. En este sentido, integrantes de Derechos Humanos, en la reunión que mantuvieron con el Gobernador Solá, le exigieron que pase a disponibilidad a todos los miembros de la Policía de Punta Lara y a quienes “se hubieran desempeñado en comisarías, destacamentos o brigadas que funcionaron como Campos de Concentración Clandestinos” durantes la dictadura. Finalmente, Solá llevó adelante esa solicitud. Si estos hechos continúan teniendo vía libre para su accionar es porque no hay quien ponga un verdadero freno, y es hora ya de quitarles sin miramientos las libertades de las que vienen gozando desde hace muchísimo tiempo. No estamos hablando sólo de los militares y policías que ya no están en actividad, sino de los que en el presente desempeñan funciones y que en los años más sangrientos de la Argentina también lo hacían. “La culpa no es sólo del chancho…sino del que le da de comer”. Pues bien, que aquellos que le siguen llenando el plato se lo vacíen de una buena vez.

    Mañana se leerá la sentencia para el Genocida Etchecolatz, lo grandioso sería que Julio López, una de sus tantas víctimas, pueda estar sentado escuchando en directo la lectura de la justicia que tardó 23 años en llegar, pero que por fin se asomó.

    La sociedad seguirá exigiendo la ¡Aparición con Vida Ya de López!, el miércoles se marchará en su nombre.

    Como sociedad debemos asumir la parte de responsabilidad que también nos cabe, no dejándonos atemorizar por estos hechos cobardes que pretenden sembrar el miedo para callarnos nuevamente la boca, saliendo a las calles para continuar con los reclamos de Juicio y Castigo, gritándoles en sus propias caras las verdades de las barbaridades que le han hecho a 30.000 compañeros detenidos desaparecidos y a la sociedad en su conjunto. No hay mejor acción que la participación, pacíficamente, asumiendo el compromiso ciudadano y humano, por sobre todas las cosas, para que el ¡NUNCA MAS! no sea sólo una consigna y un deseo colectivo, sino una verdad mantenida y permanente.

     

    9/22/2006

    El Ultimo Nieto Aparecido

     
     

    El último aparecido

    Marcos, de 31 años, es el nieto número 85 recuperado por Abuelas de Plaza de Mayo. El 22 de junio pasado se realizó el examen de ADN y el 12 de septiembre el resultado dijo que es hijo de Hugo Suárez y María Rosa Vedoya, quienes continúan desaparecidos.

    Por Mara Fernández Brozzi (www.lanoticiaweb.com.ar)

    Marcos tiene 31 años. Su verdadera identidad se le presentó casi por casualidad, un día se acercó a Abuelas de Plaza de Mayo a preguntar por su padre que nunca conoció. El estudio de ADN que se realizó lo convirtió en el nieto número 85. Hugo Alberto Suárez y María Rosa Vedoya son los padres de Marcos, ambos fueron secuestrados en 1976 y continúan desaparecidos. Hugo tenía 23 años y su compañera María Rosa 22, estudiantes universitarios los dos habían traído a Marcos a este mundo, y sólo un año pudieron disfrutarlo. El 22 de octubre de 1976 las fuerzas de seguridad del terrorismo de Estado se llevaron a María Rosa, meses más tarde, el 10 de diciembre, fue el turno de Hugo, quien en el momento de su secuestro tenía en brazos al pequeño Marcos. Nunca más se volvió a saber de ellos. No existen datos respecto a los centros clandestinos de detención y exterminio por los que pudieron haber pasado.

    Marcos fue criado por una enfermera hasta sus 14 años, momento en el que esta mujer fallece. No se sabe cómo este bebe de un año llegó a manos de ella, conjeturas pueden haber muchas, pero certezas aún ninguna.

    Movido por buscar datos sobre su padre, del que su madre de crianza le había hablado muy poco, es que llega a Abuelas, pero no asociando su historia con la Dictadura. Amigos de él le habían dicho que se acercara ahí, ya que en esa organización encontraban gente. Así fue que Marcos llegó a Abuelas, y con ella a su historia. Un psicólogo comenzó a llevarlo al lugar de las preguntas propias, de ciertas dudas que podrían rondar en torno a su relato: la ausencia de su padre, la inexistencia de fotos suyas de recién nacido, el hecho que haya nacido en un domicilio particular, siendo su madre personal de enfermería en una institución de salud, estas y otras cosas confluyeron en la sugerencia del psicólogo para que Marcos se haga un análisis de ADN, siempre que esta fuera su decisión y su deseo. Es así que accede y su historia comienza a ser escrita, pero esta vez sin errores, ni mentiras, ni omisiones.

    El 22 de junio se realizó los exámenes de ADN en el Banco Nacional de Datos Genéticos del Hospital Durand, y el 12 de septiembre los resultados confirmaron que Marcos es hijo de Hugo Suárez y María Rosa Vedoya. Será este día una segunda fecha de nacimiento, seguramente. El reencuentro con la verdad, con el pasado, con un presente extraño por la conmoción y emoción que esto genera, reencuentro con su identidad, con su sangre.

    En el mismo momento que se le entregaron a Marcos los resultados del ADN se le dio también una foto del bebé del matrimonio desaparecido. Al ver la fotografía dijo inmediatamente: “Ese soy yo”. Esas palabras resonarán en Marcos de una manera sublime, reconocerse, conocerse, encontrarse, y encontrar. Resonarán en Marcos y en muchos otros que se nos pone la piel de gallina al toparnos con estas historias, con esta historia, tan nuestra, tan vapuleada, tan recuperada en estos últimos tiempos.

    Casual o causalmente la imagen de Marcos de bebé había aparecido ya en la telenovela Montecristo, donde se difunden fotografías de los nietos buscados por Abuelas, como método incorporado en la tira para difundir esa campaña. Evidentemente el momento de Marcos tenía que acercarse, las casualidades comenzaban a encajarse para que la verdad surgiese indefectiblemente. Casual o no, su búsqueda ya se había iniciado, tal vez mucho antes de haber decidido emprenderla.

    Modesta Vedoya es la abuela materna de Marcos, si bien nunca perdió las esperanzas le parecía imposible que esto sucediera. Cuando Estela Carlotto le dio la noticia no podía creerlo. Dos días después de obtener los resultados se encontraron en la sede de Abuelas, y pudieron fundirse en un largo abrazo, abuela y nieto estaban juntos de nuevo. Treinta años de búsquedas, de esperanzas y desesperanzas, de caminos largos que por fin pudieron convertirse en la cercanía de unos pasos, suficientes para que ese abrazo fuese posible.

    El derecho subjetivo a la identidad ha cobrado plena vigencia en la actualidad a consecuencia de los trágicos episodios de la década del ´70 y, fundamentalmente, a partir de la desaparición forzada de personas y la apropiación ilegítima de menores.

    La identidad personal surge a partir de un proceso social, de la relación que vamos conformando con quienes nos rodean, es mediante “el otro” que podemos responder a la pregunta ¿quiénes somos? Para que la persona se constituya plenamente es necesario, además de asumir la actitud de los otros aisladamente, adoptar la actitud de la comunidad o grupo de la que forma parte como un todo. Y cuando ese todo, ese grupo, ese “otro” no es real, es cuando la personalidad no logra constituirse fielmente. De aquí es que las personas que atravesaron y/o atraviesan esta situación de mentiras, o verdades a medias, en algún momento necesitan hacerse las preguntas que los conduzcan a las respuestas sobre sí mismos; los tiempos son diferentes en cada uno, algunos necesitarán más, otros menos, pero estudios realizados por especialistas sostienen que siempre, en algún momento de la vida, se recae en la imperiosa necesidad de darse respuestas fehacientes sobre la propia historia.

    La búsqueda de esta verdad, el hallazgo de ésta en realidad, es sustancial para la conformación del individuo, y no tiene que ver sólo con un tema de orígenes, o vínculos, sino con la verdad en sí misma. El toparse con ella puede ser muy fuerte en muchos casos, pero es imprescindible a la hora de darse esas respuestas sobre identidad personal.

    Marcos no sospechaba, ni por asomo, que el cruce con la información buscada sobre su padre lo terminaría llevando a convertirse en el nieto número 85 recuperado por Abuelas de Plaza de Mayo. Marcos no sabía que su madre no era su madre, que su padre ausente no era su padre, que la tía que lo crió no era su tía, no sabía su historia, su origen, su sangre; creía saber pero no sabía. Desde el momento en que decidió hacerse los estudios genéticos, allá por el mes de junio hasta este septiembre seguramente su cabeza no debe haber parado de pensar y sentir, mezcla de miedo, incertidumbres varias, dudas, y por qué no certezas que venían desde otro lado que no es la razón. Marcos no sabía y hoy sabe, hoy puede comenzar a constituirse como un todo, con todas esas partes que se presentaron ante él para completarlo.  

    Marcos está empezando a recomponer su historia, y con él una sociedad entera. Un nuevo nieto recuperado, una nueva identidad recuperada, una nueva batalla ganada a los asesinos de 30.000 compañeros detenidos desaparecidos. Su plan sistemático de exterminio dejó un saldo que es aún herida abierta, pero en algo no han podido. Estos 85 nietos recuperados son el resultado de la lucha incansable de distintos organismos de Derechos Humanos, son la muestra también de que con todo no han podido, que no nos han vencido, y que la lucha continúa hasta que la verdad sumerja completa, hasta que los castigos alcancen a todos y cada uno de los Genocidas de la Dictadura, hasta que todos los hijos de desaparecidos recuperen su verdadera identidad, hasta que la sociedad toda la recupere.

     

     

     

     

    9/21/2006

    Estado de Animo

    "La Primavera es un estado de ánimo"
     
     
     
     
    "de espaldas a ella..."
    9/19/2006

    ETCHECOLATZ!!! EN CANAAA!!!

    ETCHECOLATZ PRESO!!!
    UN DÍA PARA FESTEJAR!!!
     
     
    Me cuesta escribir algo realmente, la emoción me supera. El castigo está llegando, la Justicia se asoma en la Argentina.
    Un MILICO ASESINO DE LA DICTADURA EN LA CÀRCEL....Y VAMOS POR MÁS!!!
     
     
     
    "A DONDE VAYAN LOS IREMOS A BUSCAR!!!"
     
    "30.000 COMPAÑEROS DESAPARECIDOS...PRESENTES! AHORA...Y SIEMPRE!!!"
     
     
     
     
    EN CUANTO PUEDA CONTROLAR LA EMOCIÓN VENDRÉ A EXPLICAR ESTA ENTRADA. CONTAR UN POCO CÓMO FUE QUE ESTE ASESINO POR FIN QUEDÓ PRESO, LUGAR DONDE DEBERÍA HABER ESTADO HACE MUCHO TIEMPO. PERO HOY ES HOY, Y HAY UN MOTIVO MÁS QUE IMPORTANTE PARA QUE LA ARGENTINA FESTEJE, SÉ QUE NO TODOS PERO MUCHOS SÍ BRINDAREMOS POR LA RECLUSIÓN PERPETUA POR GENOCIDIO PARA ESTE ASESINO!!!
     
    NOTA DE HOY, 20 DE SEPTIEMBRE, DEL DIARIO PAGINA12
    EL EX COMISARIO MIGUEL ETCHECOLATZ FUE CONDENADO A PERPETUA POR ASESINATOS, SECUESTROS Y TORTURAS

    “Delitos cometidos en el marco del genocidio”

    La lectura de la sentencia fue interrumpida por una lluvia de pintura roja que llegó al represor, que seguirá detenido en la cárcel de Marcos Paz. Es la segunda condena por crímenes de la última dictadura después de la anulación de las leyes de Punto Final y Obediencia Debida. Etchecolatz, que se presentó como un “detenido político”, ya tiene otra cita en tribunales.

    Por Werner Pertot

    De traje y chaleco antibalas, con el rostro pálido y duro como una calavera, el ex director de Investigaciones de la policía de Ramón Camps, Miguel Osvaldo Etchecolatz, se sentó en el banquillo. El presidente del Tribunal Oral Federal 1, Carlos Rozanski, le pidió al público que le permitieran leer la sentencia hasta el final. Pero no pudo. “Condenando a la pena de reclusión perpetua...”, alcanzó a decir, antes que toda la sala se uniera en un único grito, liberando la tensión acumulada. El cordón de policías y penitenciarios que rodeaba al represor levantó los escudos, pero no pudo evitar la lluvia de bombas de pintura roja. Etchecolatz se retiró entre los gritos de “asesino”. Ya no volvería sino su abogado, para escuchar el resto de la condena por seis asesinatos y ocho secuestros y torturas, que lo inhabilitó de por vida para ejercer cargos públicos, lo envió a una cárcel común y señaló, por primera vez, que todos sus crímenes fueron “delitos de lesa humanidad cometidos en el marco de un genocidio”.

    El fallo de los jueces Rozanski, Horacio Insaurralde y Norberto Lorenzo es el segundo que condena a un represor tras la inconstitucionalidad de las leyes de impunidad que dictaminó la Corte Suprema. La primera fue la de Julio Simón, alias “El Turco Julián”. El 4 de agosto de 1976 fue sentenciado a 25 años por el secuestro y asesinato de José Poblete y Gertrudis Hlaczik. En el caso de Etchecolatz, es su tercera condena por delitos en la dictadura: la primera vez se amparó en la ley de obediencia debida y por la segunda gozaba de prisión domiciliaria. El beneficio le fue revocado por el Tribunal Oral 3 cuando se comprobó que guardaba una 9 milímetros de Fabricaciones Militares en su casa. Tras la nueva condena –esta vez, de cumplimiento efectivo– el periplo del represor en los tribunales no concluyó: fue citado a declarar hoy por la Cámara de Apelaciones en el caso del actual embajador de España, Carlos Bettini, que tiene cuatro familiares desaparecidos.

    Bombas de fósforo

    Bajo un cielo soleado y con Bob Marley de fondo, la jornada empezó con una vigilia de organismos de derechos humanos, organizaciones gremiales y estudiantiles que se instalaron entre las flores del jardín de la Municipalidad de La Plata, donde transcurrió el juicio. Entre la gran mayoría de jóvenes, estaban los familiares de las víctimas por las que fue juzgado Etchecolatz. Con su bastón blanco, estaba María Isabel Chorobik de Mariani –a quien todos conocen como “Chicha”– suegra de Diana Teruggi, que fue asesinada el 24 de noviembre de 1976. Ese día la casa que compartía con Daniel Mariani fue bombardeada por un operativo conjunto de la Armada, el Ejército y la Policía bonaerense, que tuvo al frente a Etchecolatz. Terrugi cayó junto al limonero del patio, protegiendo con el cuerpo a su bebé, Clara Anahí, a quien todavía busca su abuela.

    También estaba Nilda Eloy, que en el juicio relató su paso por seis centros clandestinos de detención. Etchecolatz encabezó el grupo de tareas que la secuestró y se entrevistó con ella mientras estaba desaparecida. Años más tarde, lo reconoció por televisión. Aunque se mantuvieron en reserva, esperaban la sentencia los familiares de Patricia Dell’Orto, que fue asesinada en el pozo de Arana. “No me maten, quiero criar a mi nenita”, gritó mientras la arrastraban. Un disparo silenció cada uno de sus gritos. En el juicio, la escena fue revivida por un sobreviviente que la presenció: el albañil de 76 años, Julio López, por quien todos preguntaban en el juicio (ver aparte). Patricia y Ambrosio habían desaparecido en el circuito Camps al igual que las tres enfermeras, Nora Formiga, Elena Arce y Margarita Delgado.

    “Después de muertos”

    Por la tarde, las nubes se cerraron como una condena, mientras en el Salón Dorado transcurrían los alegatos de la defensa, que pidió la absolución del represor. “No hay una sola prueba que vincule al ex comisario”, aseguró el abogado Luis Boffi Carri Pérez, mientras que su colega Adolfo Casabal Elía consideró que “otros países han terminado con las guerras intestinas y en Argentina seguimos con resentimiento”. A su lado, Etchecolatz estaba sentado torcido. Al mediodía, había pedido retirarse alegando “razones de salud”, como hizo durante todo el juicio.

    El ex policía de 77 años se transfiguró a la hora de decir sus últimas palabras. “Debo exponer en mi doble condición de prisionero de guerra y detenido político”, dijo con una voz cascada y sepulcral que fue subiendo el volumen. “Este juicio ha sido instalado como un rompecabezas para niños bobos o grandes avivados. Ustedes van a condenar a un enfermo. Como dijo Borges, ustedes no son el juez supremo, que nos espera después de muerto”, les señaló a los magistrados. “No sé rendirme y después de muertos tendremos mucho que hablar”, les advirtió. “No es este tribunal el que me condena, sino que son ustedes los que se condenan”, concluyó Etchecolatz. Y los jueces pasaron a un cuarto intermedio.

    Pintado de rojo

    El espacioso y barroco Salón Dorado se colmó de militantes de organismos de derechos humanos. Entre el público, se pudo ver al secretario de Derechos Humanos de Nación, Eduardo Luis Duhalde, y su par en la provincia, Edgardo Binstock. También estaban las dirigentes de izquierda Patricia Walsh y Vilma Ripoll. La tensión apretaba cada garganta, cuando Etchecolatz volvió a entrar, rodeado de siete penitenciarios e innumerables policías. Le quitaron las esposas, pero no el chaleco antibalas, que finalmente no lo protegió de las bombas de pintura.

    El jefe del operativo quedó con la cabeza pintada de rojo, mientras seguía dando instrucciones por su walkie talkie. “¡Bastaaaa!”, gritaron varias Madres de Plaza de Mayo, mientras agitaban sus brazos para que se volvieran a sentar. Rozanski los sermoneó: “Les pedí que me dejaran terminar. Es evidente que si son agredidos, el juicio no es como debe ser. Nosotros le dimos garantías a la defensa...”.

    –¿¡Y qué garantía tuvieron nuestros viejos!? –le respondió un militante de H.I.J.O.S. subido a una silla, mientras sus compañeros levantaban un bosque de fotos de desaparecidos.

    Finalmente, el juez pudo terminar de leer la sentencia –cuyos fundamentos se conocerán el martes 26– ante un abogado hundido en una marea policial. Los militantes de H.I.J.O.S. estallaron en gritos, cantos, lágrimas, abrazos. Algunos se acordaban de Julio López. Otros llamaban a sus abuelos. Y todos coreaban: “Vas a la cárcel, Etchecolatz, no es el Estadoooo es la lucha populaaaaar”.

     

    UNA VIDA CONSECUENTE CON EL DELITO EN MANOS DEL ESTADO MILITAR

    “Fui guardador de preceptos divinos”

    Miguel Etchecolatz ya estaba detenido desde hacía un tiempo en el penal de Marcos Paz, donde anoche lo trasladaron nuevamente luego de hacerle escuchar su sentencia. Sin embargo, el dato es, en todo caso, la excepción en su biografía; porque este comisario de la Bonaerense que fue el hombre de confianza de Ramón Camps y manejó veintiún centros clandestinos de detención pasó la mayor parte de su vida en libertad.

    Etchecolatz tuvo a su cargo el Pozo de Quilmes, el Pozo de Banfield –conocido como El Infierno–, el COT1 Martínez y la División Cuatrerismo de La Plata, entre otros campos de detención ilegal, y en muchos de ellos fue visto de manera repetida. Organizó además el operativo de La Noche de los Lápices.

    En diciembre de 1986 la Cámara Federal de la Capital lo condenó a veintitrés años de prisión por tormentos a casi un centenar de personas. Sin embargo, pasaría poco tiempo detenido; desde la cárcel, según investigó el juez Juan Ramos Padilla, Etchecolatz trabajó junto a Camps para crear el clima que conduciría a los alzamientos carapintadas y a la sanción de la ley de Obediencia Debida, por la que recuperó su libertad.

    En 1987, el juez federal Miguel Pons pediría su captura como parte de los civiles implicados en la sublevación militar; pero de manera parecida a lo sucedido con la condena anterior, Etchecolatz también se sacaría el caso de encima, esta vez con un sobreseimiento. En libertad, apareció en la sala de audiencias donde se realizaba el juicio oral contra los carapintadas con intenciones de presenciarlo y fue expulsado por la provocación.

    En 1997 publicó el libro La otra campana del Nunca Más, en el que defendió el terrorismo de Estado. Allí asegura: “Nunca tuve, ni pensé, ni me acomplejó culpa alguna. ¿Por haber matado? Fui ejecutor de una ley hecha por los hombres. Fui guardador de preceptos divinos. Por ambos fundamentos, volvería a hacerlo”.

    Mariano Grondona lo invitó a su programa a presentar el libro. Grondona sentó frente a Etchecolatz al entonces diputado socialista Alfredo Bravo, torturado por él. Durante la hora y media que duró la emisión, el comisario atacó a Bravo. Negó que hubiera sufrido torturas, le pidió que describiera los tratos de que había sido objeto y lo desafió preguntándole si desde joven sufría de callos plantales y pie plano. “¿No se le revirtió con el tratamiento que nosotros le dimos?”, ironizó frente a las cámaras. El “tratamiento” había consistido en la aplicación de picana, golpes y la inmersión de sus piernas en agua hirviendo y muy fría sucesivamente.

    En los años que siguieron, sin castigo, fue objeto de varios escraches. Uno de ellos dio lugar a otro escándalo, en el ’99, cuando cuatro chicos lo vieron en una plaza y le tiraron huevos; el comisario sacó un arma y los amenazó.

    En abril de 2001 fue detenido por el robo de una beba hija de desaparecidos, Carmen Sanz, nacida en el Pozo de Banfield. Y tras la anulación de las leyes de Obediencia Debida y Punto Final, el juez federal de La Plata Arnaldo Corazza reactivó la causa Camps y ordenó su arresto. El juez lo notificó entonces de que debería terminar de cumplir la pena de 23 años por la que había sido condenado en 1986 y lo mandó al pabellón de ancianos de la cárcel de Devoto. Allí empezó a cumplir, además, la condena por la apropiación y supresión de identidad de Carmen Sanz. Pero otra vez sería por poco tiempo: apenas un año más tarde fue beneficiado con la prisión domiciliaria. Etchecolatz se mudó de Devoto a un chalet en el bosque Peralta Ramos, en Mar del Plata.

    La causa por la que ahora fue condenado se abrió en el 2000. El expediente se centró en seis casos por los cuales Etchecolatz nunca había sido juzgado ni amnistiado: el homicidio de Diana Teruggi y la privación ilegal, tormentos y homicidio calificado de Ambrosio De Marco, Patricia Dell’Orto, Elena Arce, Nora Formiga y Margarita Delgado. Los jueces lo condenaron además por la privación ilegítima de la libertad y aplicación de tormentos de Jorge Julio López y Nilda Eloy.

    Las audiencias comenzaron en junio pasado. El viernes 23 de ese mismo mes, el tribunal le revocó el beneficio de la prisión domiciliaria, tras constatar que en su casa de Mar del Plata el acusado tenía un arma. Trasladado a Marcos Paz, desde ese día Etchecolatz ya no recuperaría la libertad.

     

     

     

     
     
    9/18/2006

    Lo Evitable y no...

    Evitable es el contacto,
    no las ganas que se me despiertan.
    Evitable es la palabra que atraviesa las distancias,
    no el impulso de escribirlas.
    Evitable es el sueño anónimo y despavilado,
    no ese otro que burla lo conciente y amanece.
    Evitable es la búsqueda de vos en un espacio incierto,
    no la necesidad de recorrerlo.
    Evitable es el desnudo que te entrego en cada cuento,
    no ese movimiento que me lleva a desvestir casi entera.
    Evitable es la espera de lo inexistente,
    no el deseo inmanejabe de que existas.
    Evitable es que te nombre sin nombrarte,
    no que me lo invente....
     
    Mara
     
    9/15/2006

    Noche de los Lápices

     

    Por Mara Fernández Brozzi

    publicada en www.lanoticiaweb.com.ar

     

     

    Un boleto…Un modelo de País

    La historia de la Noche de los Lápices representa mucho más que la lucha por un boleto estudiantil, tiene que ver con el compromiso asumido por esos estudiantes sobre un modelo de país diferente. Militancia Política concreta, participación activa, no un hecho aislado.

     

     

     

    A treinta años de aquella madrugada del 16 de septiembre

     

    La Dictadura Militar de 1976 no tuvo ningún tipo de reparos, pero no se trató de una sin razón, producto de la locura, fue un plan sistemático, cargado de razón, una razón atroz, pero razón al fin. El estado de locura permite, para la ley, la condición de inimputabilidad, y no es éste el caso.

    Una lectura similar merecen los hechos ocurridos en la “Noche de los Lápices”. Similar en el sentido de leer de manera completa los hechos y no quitar capítulos que son fundamentales a la hora de hacer una verdadera reconstrucción de la historia y la verdad.

    Si tratamos de irrazonables a los asesinos de la dictadura, los tildamos de locos, si los tildamos de locos, les quitamos de una manera u otra responsabilidad. No se trató de unas cabezas demenciales que no sabían lo que hacían, se trató de un Genocidio de Estado, de un Plan Sistemático de desaparición, tortura y asesinato. Llamemos a las cosas por su nombre: al pan pan, asesino al asesino, y luchadores sociales a los luchadores sociales.

    Si a los estudiantes de la Noche de los Lápices los recordamos como un grupo de adolescentes inocentes que fueron llevados sólo por luchar por un boleto estudiantil, les estamos restando su parte más importante: su compromiso social, político, solidario y militante. Compromiso que los llevó a pelear por un modelo de país diferente, y hasta dar su vida por ese cambio anhelado.

    Muchos testimonios dados por algunos sobrevivientes, expresan que lo del boleto fue una herramienta para lograr la unificación estudiantil en contra de la dictadura: “Hasta el 75 el boleto no tuvo nada que ver. Pero en ese momento había más restricción y surgió buscar un elemento movilizador de todos los estudiantes”, sostiene Pablo Díaz, uno de los sobrevivientes.

    Recorriendo relatos de muchos de los chicos, hoy hombres y mujeres, de aquella emblemática “Noche de los Lápices” podemos reconstruir otra parte de la verdad, necesaria para sacarlos de ese lugar de víctimas que la sociedad los ha colocado durante años, subestimando de manera inconsciente el papel clave y fundamental que centenares de jóvenes tuvieron en aquellos años, subestimando su inteligencia para determinar qué querían y cómo querían hacer reales esos cambios por los que luchaban. El boleto fue un puente que permitió unir y establecer lazos más firmes entre los estudiantes.

    Cualquier proceso de despolitización es malo, y en este caso en particular, aún más. Este proceso se ha dado en la sociedad argentina durante los primeros años de la democracia, quedando relegada la figura del desaparecido al lugar de simples víctimas de un plan siniestro, sufrieron un proceso de despolitización. Recién con los años se les pudo devolver su carácter político real y militante.

    Y esto permite reivindicarlos de manera certera, hablar de los adolescentes de la Noche de los Lápices, teniendo en cuenta sólo lo que vimos en la película de Olivera, es negarlos, y la negación no permite la reivindicación de ninguna lucha.

    Emilce Moler, es también una sobreviviente de esa noche, de esos años. Y ella, con apenas 16 años, no se consideraba ni inconsciente ni estúpida a la hora de definir qué quería. La edad no es un impedimento ni para la acción ni para la determinación sobre algo. En una entrevista dada al diario Página 12 hace ya unos años ella contaba que: La revolución parecía estar ahí nomás. Latinoamérica estallaba por todos lados. Teníamos los modelos socialistas de Chile y Cuba. Yo podía no saber en qué partido, pero que iba a participar no tenía ninguna duda”. En 1975 ella ingresa a la Unión de Estudiantes Secundarios (UES) que respondía a Montoneros. Una joven que sabía que el compromiso por ese entonces pasaba por comprometerse verdaderamente, como debería ser siempre, pero ése es otro tema; los cambios, por esos años pasaban por un camino, y ella, como muchos otros, decidió emprenderlo.

    María Chiocchini, María Claudia Falcone, Francisco López Muntaner, Claudio de Acha, Horacio Angel Ungaro, Daniel Racero, Pablo Alejandro Díaz, Emilce Moler, y muchos más, son sólo algunos nombres, de los más recordados tal vez, de la cantidad de jóvenes que en uno de los momentos más difíciles de la Argentina, plantaron una bandera, ejecutaron una lucha valiente y decidida.

    Adolescentes que enfrentaron el horror, y no sólo por las torturas que padecieron, lo enfrentaron literalmente hablando, con su compromiso, con su militancia, con su acción cotidiana que atravesaba los sueños escritos acercándolos a lo posible.

    Muchos de ellos no pudieron retornar de ese tormento porque continúan desaparecidos, muchos otros han vuelto y tal vez para contar y cantar las verdades.

    Jóvenes, adolescentes, estudiantes, obreros, maestros, periodistas, profesionales, militantes sociales todos, un colectivo que dio batalla cuando había que darla, dando su vida por un sueño, por un modelo diferente de país.

    Reivindicar su lucha, tal como fue, es reivindicar esa bandera, es tratar, en este presente, de aprender más de esas generaciones solidarias y combativas, donde la posibilidad de cambiar las cosas pasaba por empezar a cambiarlas.

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

    9/13/2006

    No quiero que me aconsejes consejos.

    Yo no los pedí.

    Yo no los busqué.

    Yo no los oí.

    No me busques en lo obvio.

    Ni en lo natural del encuentro.

    Ni en lo maravilloso que te enseñaron.

    Ni en lo aburrido que aprendiste de memoria.

    No me veas en esa imagen perfecta que querés ver.

    Buscame en esa parte irregular que tengo dentro.

    En el rincón de la locura que ya es espacio abierto.

    En lo prohibido de nosotros que yo ya permití.

    En la valentía de tu parte cobarde que tenés que despertar.

    No le hagas caso a mis normalidades.

    Incitame

    Enloqueceme

    Perturbame

    Liberame

    Encerrame

    Exitame

    Tocame

    Oleme

    Sentime

    Asi es como quiero que me encierres

    Amame.

     

     

     

     

    Mara (24/02/06)

    No sé...

    Qué hacer en este no estás

    en este no sos

    en este no sé.

    Qué hacer con esta parte que quiere

    y  esta otra que no;

    con ese recuerdo que incita

    y ese que olvida.

    con esas ganas que empujan

    y esas que mueren.

    Qué hacer con vos y conmigo

    con lo tuyo y lo mío,

    con la razón y el inconsciente,

    con el inconsciente y la razón.

    Qué hacer con la nada que tengo,

    y el todo que imagino.

     

    9/12/2006

    ya no siento

    No escatimes tus audacias y tus ganas de romper las periferias de ti que son las que te envuelven,

    las que ven, las que perciben, las que sienten y padecen los que observan y rozan apenas algunas de tus tantas orillas.

    No te encierres en una y mas seguridades que te armaste para no pasar de cerca por el miedo de tener, por el miedo de perder o ese miedo absurdo de querer lo que querías, un temor indescifrable que te enrosca en vos sin poder soltarte.

     

     

    No pretendas desoír el giro de tu vuelta, ya cambiaste de lugar y de vestido, ya mutaste los recuerdos y el olvido, jugando a no jugar ya sabés mejor que nadie cuáles son las reglas, jugando a no jugar ya estás dentro de ese juego.

     

    No resuelvas la ecuación de esta manera, no te prives nunca más de la sorpresa, ni levantes la bandera de la espera, ¿qué estación te llega libre de esos miedos?, ¿que cartel indicador te indica cuál sendero?

     

    No abandones lo que tienes para dar en este tiempo, no sabrás si durará esta entrega, si mañana tuvieras otro resultado ¿en qué te cambiaría lo que hoy es tu deseo?

     Se trata de saber que sin saber le ganás a la impaciencia de no saberlo, corriendo ese riesgo,

     

    SINTIENDO.

     

    Mara (21/04/06)

     

    corrí ese riesgo...sentí, pero ya no siento...

    9/11/2006

    de regreso...=(

    A veces es mejor quedarse dentro...
     
     
    "no sos vos...soy yo."
     
    Y algo no mío que ayuda al encierro...
     
     
     
     
    9/8/2006

    Papel en blanco

    tE DebO uNa HiStOrIa...
    EsA dEl PuEbLo cOn RíO...
    dE uNa NoChE dEsPuÉs De Un CoNcIeRtO...
    rEiNaNdO dEtRáS dE lA bArRa...
    Y cON mUcHa HuMeDaD...
     
     

     

    "estoy empezando a mojarme los pies para empezar a escribirla..."

    A la mesa de un bar...

    M llegó sola a ese bar por el que tantas veces había pasado y en el que nunca se había detenido.
    Era una postal perfecta visto desde la costanera que bordeaba al río. No sé por qué jamás empujó a sus piernas a sentarse a alguna mesa de aquel bar, a disfurtar de esa misma postal pero desde otro ángulo. Tal vez pudiera contemplar desde allí otra perfección, o ese otro lado de esa imagen perfecta.
    Muchas fueron las veces en las que se le pasó por al lado esa mesa sin siquiera querer sentarse en ella a mirar el río desde otro lugar, a pensar o no pensar, pero estar ahí. En esa ventana, en esa mesa, en ese lugar. Estar con ella y con esas cosas que sólo ella sabía le pertenecían.
    Muchas fueron las veces en que no entró, en las que sólo pasó por al lado del río y miró esa mesa de ese bar...pero una vez sí entro. Una vez sí se sentó en esa mesa que tantas veces miró desde esa orilla, una vez sí contorneó ese escenario con otra mirada y otros olores. Ya no había brisas de río...
    M se sentó a la mesa junto a la ventana, pidió una cerveza bien fría, se encendió un cigarrillo...y miró. Miró un mismo lugar ya cientos de veces visto, pero ahora lo veía distinto, olía distinto.
    Se quedó unos cuantos minutos con su vaso de cerveza sin haberle dado un sorbo, sólo lo tenía apretado entre sus manos como queriendo no se escape nada o queriendo se rompa en mil pedazos. Sus ojos parecían no tener otra dirección más que a través de esa ventana que permitía ver la tarde helada y el viento salvaje que hacía nacer olas allí donde no tienen que nacer.
    Atada a su vicio y a su nostalgia, iban quedando colillas y vasos vacíos ahora...y M no apartaba su norte de ese marco pequeño de esa ventana gigante.
     
     
    Hasta que en un momento vio más allá de ese marco y de ese norte.
    Vio penumbras y una forma. Vio un contorno que podía vislumbrar casi entero, porque pudo dibujarlo entre velas que se iban consumiendo y canciones que se iban terminando...
    Y M imaginó un océano pequeño de esos que se atraviesan en cuatro o cinco pasos.
     
     
     
    Uno, dos, tres, cuatro eran los pasos que hacían nada la distancia. Y ahora su norte era ya otro, otro ángulo perfecto que hacía sublime otra postal...que lo hacía sublime en esa mirada, lo hacía sublime en esa presencia cerca que podía dejar de imaginar mientras seguía imaginando...
     
     
     
    9/6/2006

    Mi mirada hoy de madrugada

     
     
     
     
     
    INYECTADOS EN SANGRE...
    PORQUE SÍ...
    POR QUÉ NO?
    9/3/2006

    Un Instante

     

     

     

     

     

    Y tuvo ese instante inmediato de placer tempestuoso

    que no le dio vergüenza la rapidez de lo profundo.

    Tuvo esa locura inmaculada de la no duda,

    cuando las ganas no dejaron que intervenga otra que la carne.

    Creyó saber de memoria el ritmo y la osadía del invento,

    derribando las horas antes y después

    que poco importan cuando el ahora es lo que cuenta.

    Y supo tener lo que tenía

    en esa piel que devoraba casi sin pedir permiso.

    Y disfrutó del arrebato de esos cuerpos ávidos sólo de ellos,

    contorneó la forma de esas formas

    y se las quedó consigo.

     

    Mara (18/01/06)

    Un...contigo

     

     

     

     

     

    Una gota tuya para llenar el vaso,

    Esa palabra que me das para terminar de definir.

    Ese trozo de tu cuerpo para completar el mío.

    Esa risa tuya en mis bromas cotidianas.

    Esa llama precisa que enciende.

    Esa mano tendida que aguarda me acerque.

    Esa pieza que me falta del rompecabezas.

    Ese hielo que enfríe mi copa de vino.

    Esa ola que me permite jugar.

    Esa inspiración que empuja a escribirte.

    Ese despertar después del sueño.

    Ese ultimo segundo que completa mi minuto.

    Ese compás que marca el tiempo.

    Esa nota musical que deviene en melodía.

    Esa pizca de sal a la comida.

    Ese aliento después del caminar ligero.

    Ese abrigo puesto a tiempo cuando viene el frío.

    Ese hombro que descubro al lado mío.

    Ese corazón, conmigo.

     

     

    Una gota.

    Una palabra.

    Un cuerpo.

    Una sonrisa.

    Una llama.

    Una mano.

    Una pieza.

    Un hielo.

    Una inspiración.

    Un despertar.

    Un segundo.

    Un compás.

    Una nota.

    Una pizca.

    Un aliento.

    Un abrigo.

    Un hombro.

    Un corazón.

    UN CONTIGO!

     

    Mara (22/04/06)

    Al amparo

     

     

     

     Al amparo de ese rostro que le aparece cierto y sincero.

    De ese cuento lindo con inicio de novela,

    de ese gesto perfecto que encandila,

    de ese beso que sentencia sólo cosas buenas,

    de esa química primera que no necesita defensas.

    Al amparo de ese comenzar que parece que no acaba.

    De humores sin mal humor,

    de recibir sin que se pida,

    de tenerlo todo sin decir lo necesito,

    de esa presencia que está sin ser llamada.

    Al amparo del amparo de lo que será cuando ya no sea.

    Del dolor de haberse ido sin decir cuándo ni por dónde,

    de no ser el del principio ni el del medio,

    de la máscara caída después de muchos maquillajes,

    de no ser el que imaginaba.

    Al amparo de ese miedo que da la percepción de la experiencia.

    Del final de terror de ese cuento,

    del gesto equivocado que traiciona,

    del beso que dejó de ser deseado,

    del ocaso de esa química de un día,

    del humor sin buen humor,

    del vacío eterno por nunca recibir,

    del necesitar sin tener nada,

    del estar de esa presencia con ganas que no esté.

    Al amparo de lo que fue, lo que es y lo que puede ser.

    Al amparo del amparo de mi y de vos.

    Al amparo del mañana.

     

     

    Mara(3/03/06)

    9/1/2006

    Lo relativo del tiempo...

    Tres Meses...

    Un Siglo...

    Apenas un Instante...