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    8/28/2009

    Recuperemos la Palabra

    Recuperemos la Palabra Por Mara Fernández Brozzi (Nota publicada en www.lanoticiaweb.com.ar)

    Se presentó, en el Congreso de La Nación, el Proyecto de la Nueva Ley de Medios. La actual Ley de Radiodifusión la arrastramos desde la época de la dictadura, con todo lo que eso implica. Un paso en la consolidación de la verdadera Democracia debe contener la libertad como eje supremo. La libertad de la palabra es el punto de partida para que esto suceda.

    Una Plaza de Mayo radiante, no sólo por el día de calor extremo, sino por los ánimos, los rostros, las banderas, las consignas, los motivos.

    Dar por tierra al actual Decreto-Ley de radiodifusión 22.285, firmado por Jorge Rafael Videla, Albano Harguindeguy y José Alfredo Martínez de Hoz, encierra muchas cosas, que no hacen únicamente a la forma y fondo del buen empleo de los medios de comunicación, significa mucho más que eso.

    El actual Decreto Ley de la dictadura, fue modificado varias veces, con la característica que esas modificaciones no hicieron más que beneficiar a los monopolios reinantes, profundizando su concentración. Jamás consideraron a la comunicación en términos de derecho ciudadano o patrimonio público. Sus bases tienen que ver con el negocio, y el negocio, así entendido, prioriza el poder y el dinero por sobre el ser humano.

    Este nuevo Proyecto de Ley significa equidad, autenticidad, libertad. Significa abolir hasta el último resabio de lo que pueda quedar de la época más sangrienta de nuestra historia. Significa barajar y dar de nuevo, dejar de poner el dinero y el poder, por delante de los derechos de todo un pueblo. Un pueblo capaz de elegir sin que le digan qué y cómo tiene que pensar, significa poder acceder libremente sin que medien los de siempre, sin tener barreras invisibles para la construcción del pensamiento y la expresión de nuestras voces.

    Significa garantizar la pluralidad, la diversidad y la libertad de expresión.

    Con la aprobación de la nueva Ley, el total del espectro de radio y televisión se dividirá en tres partes iguales, un tercio para  el sector privado (hoy tiene el 95%), un tercio para el Estado, y un tercio para las organizaciones sin fines de lucro, como Sindicatos, Cooperativas, Fundaciones, Asociaciones Civiles, etc.

    Desconcentración y Democratización en la propiedad de los medios, plantea un avance histórico en una Democracia que, ha tardado mucho tiempo en planteárselo, pero que hoy lo está haciendo, a contra marcha de tantos, que ven en esto un atentado directo hacia ellos, quienes se creían, hasta ahora, intocables e inamovibles de su lugar de detentadores del espacio de la palabra, en todas sus formas.

    Uno de los objetivos centrales de la nueva Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual es el de proteger los bienes culturales, en defensa concreta de los trabajadores y creadores, artículo abaratando el acceso del ciudadano a la información.

    El artículo 75º, inc. 19, de la Constitución de la Nación Argentina expresa: “…dictar leyes que protejan la identidad y pluralidad cultural, la libre creación y circulación de las obras del autor, el patrimonio artístico y los espacios culturales y audiovisuales…”

    El camino que plantea el Proyecto del Ejecutivo de la nueva Ley de Medios es éste, que se respete y se cumpla y se haga efectivo lo que el artículo 75º de la Constitución Nacional dice, en su inciso 19.

    Quien se opone a que esto sea una realidad tiene sus motivos, que plantearán como válidos en todos los canales y todas las páginas de diarios, que tienen a disposición. Claro está, no dirán de manera transparente que el móvil es el dinero, en su expresión más cruel y siniestra, y lo que éste representa, el poder como fin primero y último.

    Nadie que se autoproclame democrático tiene sustentos legítimos para oponerse a esta nueva Ley. El argumento,  más infantil y ridículo, que anduvo circulando estos últimos días, alegando que este Congreso no puede legislar en lo referente a la nueva Ley de Medios, porque el 10 de diciembre cambian algunas bancas es incoherente. Si seguimos esta línea de análisis deberíamos pensar entonces que: ¿ninguna Ley aprobada en el Congreso de acá al 10 de diciembre, tiene legitimidad? Es evidente que, quienes se sirven de este irrazonable argumento, son movidos por otros intereses. Y la pregunta se redobla entonces y me pregunto: ¿qué los lleva a querer seguir manteniendo una Ley de la dictadura?

    Ernestina de Noble, que de noble tiene sólo el apellido, le debe por ejemplo, sus dos hijos, Marcela y Felipe, adoptados durante la dictadura, y sobre los que existen serias sospechas de tratarse de apropiación ilegal de menores. La Corte Suprema de Justicia de La Nación fue acusada de fraude, tras el pedido a la Cámara de Casación para que atendiera el reclamo de Marcela y Felipe ¿Noble?, quienes rechazan extraerse sangre para que sea cotejada con el Banco de Datos Genéticos. Claro que esto no fue noticia, no salió en ningún gran diario argentino, porque quienes manejan los hilos de esta “marioneta mediática” no van a tirarse tierra ni ellos mismos, ni entre ellos mismos.

    Muchas cosas están en juego, y una vez más las veredas se distancian y las voces se enfrentan, de un lado, los mismos de siempre, levantando la bandera de lo antipopular, más allá que adopten camuflajes populares y palabras que a los oídos de muchos distraídos pueden parecer reales. Pero no nos confundamos.

    El proyecto sobre la Nueva Ley de Medios ya fue presentado en el Congreso de La Nación, previo a este paso se ha discutido, democráticamente, se han abierto infinidad de foros para darle cuerpo al Proyecto; de hecho habrá muchos puntos que deberán ser modificados, o no, pero la posibilidad de hacerlo existe. Lo central es la desconcentración monopólica, la democratización real de la información, garantizar el acceso, desde el abaratamiento, la pluralidad, la diversidad, la posibilidad de decir sin nadie que nos diga qué, cómo y cuándo.

    La dictadura más atroz y sangrienta no sólo nos robó, mató, desapareció a 30 mil Compañeros. Parte de su plan siniestro fue robarnos también la palabra, hoy, después de tantos años, tenemos la oportunidad histórica de recuperarla.

    Se imponen tiempos de decir, en voz bien alta y es responsabilidad de todos, como ciudadanos, hacer valer nuestra Democracia.

     

     

     

     

    8/24/2009

    Dictados internos

    Se devoró los besos, la lengua, los labios.

    Se extirpó el sexo, el vientre, las ganas.

    Se quedó escondida jugando a mostrarse.

    Se lloró aquel recuerdo y algún desprecio.

    Se abortó las palabras, los susurros, el silencio.

    Se alumbró con sólo un costado de la luna.

    Se  olvidó de la memoria que dolía hiriendo.

    Se aquietó en el movimiento, en la tormenta.

    Se amputó las manos, las caricias, los lamentos.

    Se cegó los ojos, las miradas, los cielos.

    Se despellejó los sueños, las batallas, la bandera.

    Se bebió el sudor, el enigma, el secreto.

    Se hundió en el lodo, bañándose el cuerpo.

    Se quitó la piel, el último orgasmo, el primero.

    Se quebró la parte contigua a la parte distante.

    Se borró de la historia, poesía, novela, cuento.

    Se absorbió su presente, su latir, su existencia.

    Se contaminó con el aire, con el humo, el vicio.

    Se pudrió del respiro, del deber, del hacerlo.

    Se sentenció la partida, el atajo, la huída.

    Se deshizo de todos, de nadas, de algos.

    Se escapó del lugar

    del reloj

     de su cuerpo.

     

    Mara.  

    8/22/2009

    A 37 AÑOS DE LA MASACRE DE TRELEW. PRESENTES, AHORA Y SIEMPRE!

     

    Una fecha en la memoria.

    Una madrugada atravesada en la garganta.

    Un 22 de agosto que vuelve en el recuerdo.

    Y duele. Y seguirá doliendo.

    Que se viste de pueblo y de ejemplo.

    Que sangra la sangre que nacieron los asesinos.

    La muerte de los nuestros que mataron.

    Un Sur repleto de esquirlas que hoy siguen en el aire.

    En el pecho, haciendo hoyos más vacíos de justicia.

    En la consigna que recorre el tiempo.

    En la exigencia presente de Juicio y Castigo.

    En la bandera que seguimos levantando.

    Y ellos fueron masacrados en la Masacre de Trelew.

    Y ellos fueron acribillados en una madrugada.

    Y ellos fueron ametrallados en conjunto.

    Y ellos fueron asesinados al segundo de su muerte.

    Ráfagas de ametralladoras que volvían a encenderse.

    Muerte sobre muerte.

    Miedo del cobarde de ese último respiro.

    Capitanes Sosa y Herrera, Tenientes Bravo y Del Real,

    Cabo Marandingo, Marinos navegantes de la muerte.

    Los maldigo por ayer, por hoy y por mañana.

    Los sentencio al más cruel de los respiros.

    A la más oscura de las celdas.

    A la más presente de todas las memorias.

    A la más larga y lastimosa de las vidas.

     

    Mara

     

    8/10/2009

    Mineria Contaminante! Hagamos Algo!!!

     
    8/9/2009

    No me abandones nunca...Niña

     

    No voy a matarte nunca, no quiero hacerlo.

    Serás siempre en mí la que me saque de mí.

    Cuando necesite sucumbir  en lo bello de los juegos.

    Ahí serás, inquieta, revoltosa, niña eterna que me llena.

    Te pondrás cientos de vestidos de colores.

    Pintarás más de tres cielos pasando los límites del puedo.

    Me traerás las ganas de reír sin ningún pretexto para hacerlo.

    A tu lado reinventaré los guiños, la ilusión, lo ingenuo.

    Y me desprenderé de la lógica del tiempo si te tengo.

    Niña siempre que me saque del ropaje de mujer a secas.

    Atravesando travesuras, escondidas y rayuelas que no sólo leo.

    De la tierra al cielo saltaré por los números y llegaré al extremo.

    Pintaré mi cara, adornaré mi cabello, interpretaré mil escenas.

    Es que no entiendo “lo maduro” como sostén y trayecto.

    La vida abandonando lo más puro, cierto y bello, no la entiendo.

    Y soy mujer en pequeñas proporciones de físico y de tiempo.

    Acaparo la niña que no entrego y vibro sin vergüenza y sin lamento.

    Impaciente, soñadora, ostentosamente libre del encierro.

    Dibujo un sol inmenso, y en la hoja apuntándome me bronceo.

    Una estrella que titila y tomo de la mano, danzando con el viento.

    Y no escapo de la lluvia en el primer refugio que sí veo.

    Salto, trepo, corro, zigzagueo, tomo el agua, me riego el cuerpo.

    Fabrico ríos caudalosos en el cordón de la vereda.

    Me miro en el espejo, y sonrío mientras me lo cuento.

    Matarte, niña, sería morirme en un duelo eterno.

    Quedarme atrapada en la mujer que lleva mi cuerpo.

    Si te alejo sería pudrirme por fuera y secarme por dentro.

    Estarás conmigo, niña, en todos mis ratos de vida y de juego.

    Seremos ambas los que queramos ser según nuestras reglas.

    Y no habrá espacio para dejar de ser lo que elegimos, siendo.

    Tendremos siempre ese rincón de magia que nos completa.

    Reescribiremos los finales cuando la tristeza sea punto final.

    Y así podremos descubrir lo sublime de los sueños.

    Seremos la princesa antimonárquica del cuento.

    Estaremos dispuestas a amar desde la imaginación a lo cierto.

    Dispondremos de la forma, del fondo, de los huecos.

    Teniéndonos siempre podremos seguir en este trayecto.

    No me abandones, niña, si lo haces, muero.

     

    Mara.

     

     

    8/8/2009

    Mujer que Camina. Alejandro Filio

     
    8/7/2009

    Mi Ayer, Mi Hoy, Mi Siempre...

    Ayer era todo, ahí donde no era necesario ver parte por parte, era un entero, macizo, firme, pleno, presente. Ayer era futuro vivido todos los días. Era abrazo, era risa, era besos desde todos los rincones. Era la casa llena de motivos y presencias, era charla de a muchos, era canciones sonando alto, asados de domingo, noches sin miedo, protegiendo. Era manos dispuestas a tenderse, todo el tiempo, eran juegos, campamentos, veranos llenos de momentos. Enseñanza permanente, sueño gestándose desde la sangre hasta el sentimiento. Era contención y consuelo, miradas que en silencio daban eso, era mesas grandes y juguetes regando los suelos, libros y apuntes estudiados en el centro. Ayer era lleno, no vacío.

    Ayer era ella no siendo esta. Era los primeros escalones de la escalera, allí donde se gestan los después de esos “ayeres”, en mí, perfectos. Donde todo está por verse, viendo, donde la carne reconoce lo que quiere y allí avanza, queriendo. Ayer era la unión de generaciones compartiendo, el pasillo hasta el quincho, los almuerzos dobles, las escapadas de fin de semana, subiendo sólo una escalera. Era riego permanente, era bellamente cierto. Era el saludo hecho ritual, noche tras noche, traspasando la insistencia, botecitos con plazas que lo encierran, marcas que desde la risa graban y quedan. Era tres casas cobijando corazones, un solo hogar, uniéndonos.

    Ayer el vaso estaba siempre rebalsando, hoy a veces sólo tiene gotas secas, a veces, hoy, le cuesta ser sed dispuesta a terminarse. Ayer era eso que me vastaba, por el sólo hecho de ser, siendo. Paralelas pateando el mismo trayecto, desde el querer y el tener que hacerlo, a pesar de algunos y tantos miedos. Era cuna con más de dos pechos, era la prédica sin ningún rezo, era el ejemplo caminando a mi par, yendo. Era la mañana despertando a todos con ganas de muchas voces, respetando el silencio, el convidarme a que me quede en la cama y en el sueño. Las veredas con las sillas puestas, el auto bañándose al viento, los palitos en mi mano caminando, aprendiendo.

    Ayer era yo, bañada de tantos. Cuidada de a muchos. Amada de a “siempres”. Ayer es más que el recuerdo traído a mi sangre, es ahora si vuelvo hacia ellos con ganas y urgencia de volver a tenerlos, es ya, ahora mismo, si me abrazo al instante perfecto donde el dolor dolía menos y la carcajada era más fresca, donde vuelvo cada vez que necesito aire para seguir viviendo.

    Ayer es Hoy, así lo siento.

    Mara

    8/1/2009

    CUANDO LA PACHA ME ABRAZÓ (EN TU DÍA TE CELEBRO)

     

     

    Cuando un portal se abre es cuando no llegamos a divisar las puertas. No hay señales claras, no hay carteles luminosos que indican direcciones. Vamos. Sin saber que vamos. Sintiendo que los pasos sólo se conducen por aquello que van sintiendo, no sabiendo.

    Desconocimiento mágico que me hace ver completa en medio de mi enigma.

    Y así es que entramos en lugares repletos de todo y de nada, extremos que mueven sin marear, donde puedo respirar. Respirarme.

    Yendo. Siempre yendo. Hacia no sé dónde ni por qué. Pero yendo.

    En la calma más sublime y la tormenta más perfecta.

    Decodificando los latidos que antes no escuchaba, esos que siempre estuvieron en mí, dormidos, invisibles, escondidos. Presentes. Tímidos. Pequeños. Gigantes.

    Y te miro mirarte y me veo viéndome más yo que nunca y menos nada que antes.

    Me interrogo con más ganas y menos cobardía.

    Me recorro en cientos de caminos que abren mil atajos, y decido tomarlos todos, uno a uno, hasta verme en el refugio que me elija para quedarme un rato a descansar…

    Y sentarme nuevamente en esa roca cargada de historia y cuerpos, esa que supo tenerme en el calor de mis piernas y en lo rojo de mis ojos capaces de mirar todo en un segundo y guardarlo para siempre.

    Donde pueda volver a ese cielo, desde este cielo.

    Donde vea de nuevo aquello que se quedó como recuerdo tatuado en mi pupila abierta. Donde cierre mis párpados y contemple más luna saliendo y entrando de mí, penetrando cada rincón de mi piel y mi carne.

    Encenderé el fuego de mi encendedor en desuso, y haré llamas enormes donde me quede en silencio, a absorber el calor y las ganas, la pasión y el sosiego, la quietud y el deseo, de quedarme sólo a mirarme y verme en el rojo de esa llama que me atrapa en su misterio, mientras arde, mientras ardo.

    Sendero transitado que fue abrigo y refugio. Tierra de mil sabores. Agua clara y generosa de mi sed y mis labios. Canto de tambores. Cuna preciada que supo dormirme en el sueño estando despierta.

    Te crucé portal. Me cruzaste. Dejé que te interpongas. Te interpusiste.

    Fui tejiéndote en la ilusión de tu puerta sin puertas y tus ventanas sin cerrojos.

    Subí a la cima para ver aquello que querías que yo viera. Tu cielo. Tu voz. Tu razón. Tu mano y la mía.

    Subí para ver lo pequeña que yo era. Y no sentí miedo al verte tan inmensa y yo así, tan pequeña. Subí y volé para comprobar que tu abrazo me alcanza en la inmensidad de tu adentro.

    Te toqué en lo intangible que muestras: tu pasto húmedo de la mañana, tu rocío de la noche, tu manantial de río, tu calor de fuego, tu luna centinela, tu corazón que palpita y conviertes en viento hecho aire que respiro y siento.

    Mi sangre se nutrió de tu sangre sabiéndome más tuya que nunca y mas mía que antes. Dejándome poseer sin verme acorralada, de cuerpo entero, de corazón abierto.

    Pueblos que hago míos a pesar de la distancia que me aleja en  mis “días de rutina y sangre, de rutina y besos”. Llevo su olor en lo que hoy respiro y su sonido en miles de canciones que aún percibo. Llevo sus calles vacías grabadas en las suelas de mis pasos.

    Esos que hoy están de vuelta. Esos que seguirán yendo, allí, espacio del que nunca me iré del todo.

    Allí donde te vi mirarme de reojo, como queriendo no me diera cuenta que me estabas viendo, hacía tanto tiempo, tanto como lo que ya llevo en esta vida, tanto como todos los suspiros y respiros dados, tanto como todos los besos y caricias desparramados por rincones, por lugares, por razones, por historias escritas en primera y tercera persona, relatos con ambición de novela y versos con ganas de cuento.

    Allí donde dejé que me descubras mientras te iba descubriendo.

    Tierra mía y nuestra, de tantos, de todos, anónimos e invisibles en medio de tu grandeza.

    Allí donde dejaste que me quede sin estar y me vaya sin lamentos. Sabiendo que el retorno hacia tu adentro no tiene que ver con volver siempre a los mismos lugares, sino con sentir que nunca nos fuimos por más que hoy ya no estemos.

    Allí me quedaré. Regada de vos. Colmada de esencia. Repleta de letras que llevan tu nombre. Raíz sublime que descubro base y sustento.

    Allí…donde estoy… entera…ETERNA…

     

    Mara

     

    CUANDO LA PACHA ME ABRAZÓ (EN TU DÍA TE CELEBRO)

     

     

    Cuando un portal se abre es cuando no llegamos a divisar las puertas. No hay señales claras, no hay carteles luminosos que indican direcciones. Vamos. Sin saber que vamos. Sintiendo que los pasos sólo se conducen por aquello que van sintiendo, no sabiendo.

    Desconocimiento mágico que me hace ver completa en medio de mi enigma.

    Y así es que entramos en lugares repletos de todo y de nada, extremos que mueven sin marear, donde puedo respirar. Respirarme.

    Yendo. Siempre yendo. Hacia no sé dónde ni por qué. Pero yendo.

    En la calma más sublime y la tormenta más perfecta.

    Decodificando los latidos que antes no escuchaba, esos que siempre estuvieron en mí, dormidos, invisibles, escondidos. Presentes. Tímidos. Pequeños. Gigantes.

    Y te miro mirarte y me veo viéndome más yo que nunca y menos nada que antes.

    Me interrogo con más ganas y menos cobardía.

    Me recorro en cientos de caminos que abren mil atajos, y decido tomarlos todos, uno a uno, hasta verme en el refugio que me elija para quedarme un rato a descansar…

    Y sentarme nuevamente en esa roca cargada de historia y cuerpos, esa que supo tenerme en el calor de mis piernas y en lo rojo de mis ojos capaces de mirar todo en un segundo y guardarlo para siempre.

    Donde pueda volver a ese cielo, desde este cielo.

    Donde vea de nuevo aquello que se quedó como recuerdo tatuado en mi pupila abierta. Donde cierre mis párpados y contemple más luna saliendo y entrando de mí, penetrando cada rincón de mi piel y mi carne.

    Encenderé el fuego de mi encendedor en desuso, y haré llamas enormes donde me quede en silencio, a absorber el calor y las ganas, la pasión y el sosiego, la quietud y el deseo, de quedarme sólo a mirarme y verme en el rojo de esa llama que me atrapa en su misterio, mientras arde, mientras ardo.

    Sendero transitado que fue abrigo y refugio. Tierra de mil sabores. Agua clara y generosa de mi sed y mis labios. Canto de tambores. Cuna preciada que supo dormirme en el sueño estando despierta.

    Te crucé portal. Me cruzaste. Dejé que te interpongas. Te interpusiste.

    Fui tejiéndote en la ilusión de tu puerta sin puertas y tus ventanas sin cerrojos.

    Subí a la cima para ver aquello que querías que yo viera. Tu cielo. Tu voz. Tu razón. Tu mano y la mía.

    Subí para ver lo pequeña que yo era. Y no sentí miedo al verte tan inmensa y yo así, tan pequeña. Subí y volé para comprobar que tu abrazo me alcanza en la inmensidad de tu adentro.

    Te toqué en lo intangible que muestras: tu pasto húmedo de la mañana, tu rocío de la noche, tu manantial de río, tu calor de fuego, tu luna centinela, tu corazón que palpita y conviertes en viento hecho aire que respiro y siento.

    Mi sangre se nutrió de tu sangre sabiéndome más tuya que nunca y mas mía que antes. Dejándome poseer sin verme acorralada, de cuerpo entero, de corazón abierto.

    Pueblos que hago míos a pesar de la distancia que me aleja en  mis “días de rutina y sangre, de rutina y besos”. Llevo su olor en lo que hoy respiro y su sonido en miles de canciones que aún percibo. Llevo sus calles vacías grabadas en las suelas de mis pasos.

    Esos que hoy están de vuelta. Esos que seguirán yendo, allí, espacio del que nunca me iré del todo.

    Allí donde te vi mirarme de reojo, como queriendo no me diera cuenta que me estabas viendo, hacía tanto tiempo, tanto como lo que ya llevo en esta vida, tanto como todos los suspiros y respiros dados, tanto como todos los besos y caricias desparramados por rincones, por lugares, por razones, por historias escritas en primera y tercera persona, relatos con ambición de novela y versos con ganas de cuento.

    Allí donde dejé que me descubras mientras te iba descubriendo.

    Tierra mía y nuestra, de tantos, de todos, anónimos e invisibles en medio de tu grandeza.

    Allí donde dejaste que me quede sin estar y me vaya sin lamentos. Sabiendo que el retorno hacia tu adentro no tiene que ver con volver siempre a los mismos lugares, sino con sentir que nunca nos fuimos por más que hoy ya no estemos.

    Allí me quedaré. Regada de vos. Colmada de esencia. Repleta de letras que llevan tu nombre. Raíz sublime que descubro base y sustento.

    Allí…donde estoy… entera…ETERNA…

     

    Mara