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7/30/2007 De Adioses dije, que no nacen ni mueren, pero perduranDe "Adioses" que no paran de morir o de nacer...
Letras que salpican lejos y hondo. Letras, de esas que prefiero no decir en voz alta, es entonces que susurro, intentando que la muerte las proteja de este presente raro...
Raro no es triste, es simplemente raro.
A interpretar, o sólo a leer y absorberlas, que eso pretendo al vomitarlas acá.
PD: es que no hago terapia, me autocastigo...
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“Consumiendo infiernos para salir de vos”, dice la canción. Yo la canto, la siento, la entiendo, la sufro. Siguen abiertas las preguntas sobre esa historia que ya no es, pero que aún está de alguna manera. Presencia odiosa que no siempre sangra, que no siempre dice, que no siempre calla. Permanecen las puertas entornadas y las ventanas vigilando, para ver si volvés, para ver si vuelvo, para espiar ese ayer que abracé y dar vueltas enroscada en las palabras dichas y los silencios impecables. Intento transmutarme y así parir de una vez el olvido, pero no consigo sacarlo de mis entrañas, no puedo recordar ¿cuándo fue que dejé de olvidarte? Y los años pasaron y pasé yo con ellos sin percibir que ya no estabas, ni siquiera puedo decir que padecí la ausencia, no lloré el des-apego de los cuerpos, ni me angustió “el vacío de tu ropa en el cajón” como dice otra canción. No naufragué en el amor hecho añicos, ni me revolqué en las cenizas de lo que acabó. Respiré como siempre y hasta con más aire en ese final de esa crónica anunciada. Alivio sentí esa tarde en que te ibas, sin verte porque no quería esa imagen que sabría sería culpa en mí al otro día. Libertad viví al amanecer siguiente. Ganas de mí sin ningún otro vos. Y programé mis pasos en el goce que a veces sólo la soledad de otros me provoca, diseñarme el dibujo a mi gusto y a mi antojo, dulce o salado, sin consultas, ni necesidades de ponerse de acuerdo. Sólo yo conmigo, me dije, y aplaudí la decisión, y bendije la osadía. Y los años pasaron y pasé yo con ellos sin percibir que no estabas. Y hoy no sé si es la percepción la que se equivoca a veces, o soy yo, que no logro recordar ¿cuándo fue que dejé de olvidarte?
Mara
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¿Desde qué lugar te escribo?
¿Donde vive el recuerdo o
dónde muere el olvido?
¿Con qué letras terminar tu nombre
y dibujar la historia que una vez conté?
Si pudiera rescribirte y resignificarte,
y así mirarte en el ocaso de tus ojos,
que ya no miran, ya no quiero, pero veo.
Si pudiera extirparte en lo que aún queda,
por esa odiosa costumbre de guardarte un rato más,
coleccionar momentos y placeres buenos,
canciones de nosotros e imágenes perfectas.
¿Cómo hacer para narrarte con final eterno?
poner un punto aparte y no camuflarlo de seguido.
¿Cómo darte la sentencia que no llega,
a pesar que la condena es firme y la reclusión perpetua?
Si pudiera no leerte cuando cuento,
no sentirte cuando siento,
no verte cuando veo,
no quererte cuando quiero.
Si pudiera el adiós despedirse para siempre,
te diría cerca y clavándote las pupilas
que el lejos ya es distancia nene
y tus pasos no me acercan.
Si pudiera hallar el lugar dónde poder hacerlo,
rescatarte para ser ayer y no hoy,
salvarte más por mí que por vos,
y armarme de esos lados que no llevan tu aliento,
y dejarte así en un pasado lleno.
Si pudiera quitarme la piel que quedó de la fusión de las pieles,
y el sabor que quedó del sabor de esos besos.
Si pudiera acaso matarte, tal vez también,
sería eterno el duelo.
Mara, algún día de algún año del mes de abril
7/24/2007 "De apuestas y otras yerbas" Por Gaby, as usual
no se logra con un distinguido diploma colgado de la pared,
no lo otorga una dorada medalla reconociendo nuestra brillantez,
ni surge de los otros recibir el elogioso aplauso una y otra vez.
Jamás será suficiente con el orgullo del familiar cortejo haberse ganado,
tampoco con un solemne busto en nuestra memoria elaborado,
iluso quien piensa que sirve un buen semblante cuidado y asoleado,
y más aún..., quien lo busca en un gordo fardo de billetes cuidadosamente guardado.
Pareciera mentira pero es mucho mas simple que eso,
pues resuelve en nuestros intrincados adentros,
si justo en esos detalles que no conocen nuestros admiradores mas profesos,
ni tal vez nuestros compañeros más adeptos.
Todo el resto simplemente accesorio,
pues con el tiempo queda la esencia y se disipa el elaborado repertorio.
ya el papel se aja y se vuelve amarrillo,
el busto con el polvo pierde su brillo,
el aplauso en exceso pierde su gusto,
y la medalla..., en un sobrio cajón tiene su fin adusto.
Paradójicamente si se logra con cada repetida caída,
con cada lagrima al fracaso debida,
con el dolor que deja la abierta herida,
o con la boca con la propia sangre embebida
siempre y cuando uno se juegue todo en cada partida.Pierde la sagrada oportunidad....
quien por temor no siente lo que su corazón le brinda,
quien por vergüenza no llora por la espina que a su alma lastima,
quien por compostura no ríe ante una inexplicable y loca alegría,
quien no se recupera del golpe de una felicidad esquiva...
y abandona con anterioridad la existencial partida.
Si así de fácil..., y así de complejo;
resulta lograr tan deseado bosquejo,
sólo basta con cada mañana poder mirarse sin reproches ante el espejo,
con ser coherentes con nuestros propios consejos,
y con no ser mala gente..., sólo por que uno es más que eso.
Ya no es mía..., es de Mara... cuídamela...
Gaby, as usual....
7/19/2007 AMIGOS...Un nuevo año que me lleva a escribirles, en uno de los días más especiales que se marcan como “ESPECIALES” en nuestro calendario. Y vuelvo a separar en párrafos y en historias. A dejar que cada uno de los que reciban este mail se ubiquen en un lugar o en otro.
Para esos que están lejos, porque un día decidieron emprender un viaje hacia otro destino, donde los mail acortan distancias y acercan un poco en la lejanía de todos los abrazos. Esos que están en mí, en el recuerdo de lo vivido, en la necesidad de tenerlos, en el extrañarlos, en el desear que el desembarco los traiga de nuevo a casa. A vos: con quien aprendí las primeras letras del abecedario, e inventamos apodos que hoy nos siguen nombrando; esa mesa redonda que nos junta por más que ya no esté, compañera de “asaltos”, de refugios en armarios. A vos: que entre viernes de terapia y cervezas y mates fuimos tejiendo lo que hoy aún perdura; bachatas, merengues, rock and roles que nos hacen “volver a pasar por el corazón”.
Para esos que la vida me acercó no hace tanto tiempo, pero que hacen y suman especiales a mi vida. Entre letras derramadas en papeles de diario y experiencias que me ayudan a crecer, aprendiendo, compartiendo, siendo compañeros.
Para esos que me abrieron la puerta y me dejaron ser parte. En la fuerza y el sueño, desde la resistencia y el hacer colectivo; en medio del “kaos” de una realidad que golpea, donde la justicia tarda y lo injusto no para de reproducirse. Realidad que caminada a su lado se acerca a lo posible de ese anhelo de Verdad y Justicia.
Para esos que no se fueron atravesando océanos, que están acá, pero no siempre en lo cotidiano, y que también extraño, con la suerte de saber que en cualquier momento puede sonar el timbre de mi casa o el de la tuya y así vernos, y darnos ese abrazo que demuestra que no importa que no estemos en todos los cotidianos, porque estamos, en los años que pasamos juntos y las ganas de seguir teniéndonos. A vos: que supiste pedir a tiempo ese fuego para encender tu cigarrillo, un lugar extraño que marcó el inicio de lo que hoy tenemos. A vos: que me viste llegar extraña y nueva y me abriste tu corazón y tu banco para que me siente con vos; entre caminatas interminables de tu casa a mi casa y de la mía a la tuya, plazas con ombúes que ocupaban nuestro tiempo. A vos: que entre guitarras y pelos largos, y “el señor de los anillos en dibujitos animados” fuimos sumando tardes y años. A vos: que desde chicos nos vimos de reojo y, de grandes, elegimos mirarnos completos. Un 2005 que te fue trayendo cerca, y nos convertiste en tu hinchada femenina que te alienta; esa compañía justa que entiende del dolor porque a vos también te duele; los abrazos grandes de esos que das estrujando, y esa palabra medida que llega “alto” y hondo.
Para esos que aparecieron un día sin, saber que iban a aparecer, esos que en este corto tiempo pudieron despertarme las ganas de seguir compartiéndonos. A ustedes: y esas cabezas que quisieron apoyarse en nuestra toalla, y ese truco que rompió el hielo, ese mate como el mejor ritual para acercarse, y “cuasi” contagiando carcajadas, y ese reencuentro que no se quedó sólo en uno. A ustedes: que aparecieron de repente y se quedaron en mí, en nosotras; un viaje corto que nos hizo conocerlos y así empezar a quererlos.
Para esos que son mi otra parte, con los que nunca hubo distancias, ni largas ni cortas, porque mi camino se hizo a la par del suyo, creciendo en conjunto, armando el trayecto de a muchos. Inseparables, imposibles de romper o dividir, bloque macizo de manos y corazones que se hacen uno solo en nuestra vida colectiva. A ustedes: ¿qué decirles? ¡Si no me concibo sin ustedes a mi lado! Desde la panza nos elegimos, reinventamos la sangre, y hoy somos “Amigos del Alma, Hermanos de la Vida”. A vos: por ser así tan necesaria, quien organiza los homenajes que nos fuimos haciendo, esa mano que se entrega incondicionalmente; esos celos de la feria hippie que no hacen más que demostrar cómo amás desde las entrañas; el habernos dado una de las cosas más sublimes, tus dos soles que son nuestros. A vos: por ser así tan necesario, el mejor compañero que le podríamos haber presentado a esa amiga tan especial (la de arriba), por tu humor puesto en el momento más oportuno, por habernos cuidado siempre y seguir haciéndolo, desde que salieron con “Guadito” a buscarnos en un corte de luz por todo Mardel, hasta hoy, siempre. A vos: por ser así tan necesaria, desde las muñecas articuladas hasta las noches de bares; el habernos bautizado “nosotras”, haciendo de ese nombre la parte que una es de la otra, un Mimí y un Yoyó que resume lo que vemos cuando nos vemos juntas. A vos: por ser así tan necesario, desde chiquitos cuando jugábamos a ser novios, esa tarde de campamento que saliste a defenderme con todas las armas que tenías a mano y llamaste al pelotón a la pelea; el elegido de un sueño que trajo a Guadito a casa y pudo darle a Nahui su regalo; el que la noche más triste se quedó cuidándonos hasta el final; el de los findes de joda y veranos en Mardel inolvidables. A vos: por ser así tan necesaria, desde el tren fantasma en tu casa, las peleas contra cualquiera en la Plaza Mitre; tu presencia con el termo bajo el brazo en la puerta de la Santa María en esas tardes de espera y miedo. A vos: por ser así tan necesario, desde los cumples en casa tirando municiones contra “los primos”, hasta las tardes en el depto siguiéndote a todas partes, revisando valijas para ayudarme a descubrir; apareciendo de la nada con esa mirada que me puede. A vos: por ser así tan necesaria, desde el “nino muchacho” hasta el ¡ México México!, esa complicidad hermosa de escaparnos en medio de la madrugada; tus tardes regaladas a casa cuando las cosas se hicieron muy difíciles; el habernos dado a tu sol mayor para nosotras, sus Mais. A vos: por ser así tan necesaria, desde mirar escondidas eso que no podíamos mirar, las llamadas por teléfono desde el club, los juegos simples y los raros; hasta ese reencuentro que bendije y bendigo, subiéndonos a rutas juntas; tu presencia incondicional en el rincón que nos cobijó el año pasado. Tu presencia. A vos: por ser así tan necesario, desde tus disfraces de indio, tus juegos extraños y prohibidos que todos seguíamos, tu “upa Padrino”; esa imagen de venir a buscar a ése que te había alzado a vos, dando vuelta el juego, y llevándolo en tus brazos cuando hizo falta. A vos: por ser así tan necesaria, esa parte sin la que no soy nada; desde ese beso en la frente llevándome en el cochecito, el no vengarte cuando rompía tus castillitos en la arena; el estar siempre en mis risas y en mis llantos, ese cable a tierra que me baja en las dudas y los miedos. Ese todo que completa mis ausencias. A vos; por ser así tan necesaria, de la que soy el fiel reflejo, desde el vientre hasta los mates mágicos de nuestras mañanas, fortaleza que quiero copiar y absorber en cada mirada; desde el más “fete” hasta el ultimátum para que termine la carrera, desde el esconder para que no me duela hasta el amor sin límites que me deja ser, a pesar de tus pesares. Mamá, compañera inseparable, amiga, ejemplo. Esa otra parte sin la que no soy nada. A ustedes: por ser así tan necesarios, por habernos parido y enseñado, por el legado, por el mandato supremo de esta AMISTAD INQUEBRANTABLE, por ser nuestro ejemplo, por verlos y darnos cuenta en sus ojos que esto es lo que vale la pena, NOSOTROS.
¡A vos por ser así tan necesario! Desde la sangre hasta el alma, desde el orgullo por haberte tenido, desde la tristeza por no tenerte como quiero hacerlo y la certeza que estás y estarás siempre. Desde el ejemplo marcado con tu vida y la enseñanza grabada en nosotras, a fuego. Desde el ayudarme a comprender que las reglas hoy son otras, pero el juego no cambió de rumbo, no se desvanece por una ausencia física, estás en las palabras y los miles de silencios. Seguís estando, “con esa forma de amarnos, tan sublimemente amada…” Papá, Amigo, Ejemplo, Compañero.
A todos, por hacer que la palabra AMIGO valga la pena. Por estar: a veces, de a ratos, siempre. Por estar y ayudarme a seguir, aunque a veces cueste.
7/12/2007 Mi barajaSer lo que soy en la culpa de saberme entera, a pesar de las mitades que se fueron para siempre. Ser en la ruina de los otros sin inicios ni finales buenos. En la bronca de una realidad que penetra y que lastima. Pasividad del hacer, no del sentir. ¿Pero de qué sirve que sienta si mi cuerpo no se mueve? Ser en la continuidad y la certeza, en lo claro del sendero por más que no siempre se enciendan las luces, en la panza llena siempre y el abrigo puesto a tiempo. Ser en la suerte de haber sido y seguir siendo, de nacer del mejor lado de la baraja, y poder dar de nuevo porque puedo. Ser en la distancia de todas las faltas, el haber crecido en el juego y la caricia, siguiendo en el camino con obstáculos de mentira. Ser en el no saber qué tan fuerte hiere la miseria, qué tan hondo llega el olor de los desprecios, qué tan cruel es la mirada denigrante y lo perpetuo del vacío. Ser en la culpa de seguir siendo, en medio de la vida despareja, de lo injusto desvestido de posibles, de la historia a medio empezar de tantos vivos que ya son muertos.
-Mara 7/3/2007 RecorridoUn día mi recorrido espacial y especial me llevó a: "Vivir sólo cuesta Vida", (un espacio al que no sólo me gusta ir y quedarme en el disfrute de los textos, sino que también logró quebrar preconceptos con los que había llegado hasta ahí) Ese mismo recorrido me llevó a dejar palabras sobre las palabras con las que me iba topando, así fue que nació esto que hoy comparto. Copiando el modo también, perdón, nunca antes había explicado el por qué de una entrada, pero en este caso creo que tengo que hacerlo porque seguramente vas a darte cuenta cuando la leas que está inspirada o parida por "En la Torre Oscura". De esa charla que decía que "no importan los finales"...
Llegar al final de algo sin saber cómo se llegó. No recorrer el camino, sino llegar. No prender las luces sino ver la claridad. No encender el fuego, sino sentir el calor. Llegar a la distancia pretendida sin saber mirar atrás. No es llegar. No es transitar. No es prender ni encender. Importan los trayectos. No las instancias finales. Los cómo y no los qué. Los por qué y no los cuándo. Un sendero difuso de causas tapadas. Una razón con pretextos de absoluta. Esa marca que no avizora más que su propia marca. Una negación de una y todas las antesalas. Memoria selectiva y egoísta que ve sólo su ombligo. Un árbol frondoso desterrado de las ramas que lo hacen ser. Un todo que amanece grande y duerme solo. Donde se abortan las partes pequeñas que lo nacen. Llegar al final de algo sin saber cómo se llegó. No es llegar. Sólo es estar ahí. Sin preguntas. Sin motivos. Sin respuestas.
-Mara, Junio 2007 |
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