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5/21/2007 Decisiones
Me decido a decidirme. Intentarlo. No seguir cruzando esa misma calle. Terminar con el querer sólo en fragmentos. Saciarme mejor de nadas que de mitades. Elegir mi soledad aunque no sea perfecta. Repartirme los instantes como quiero. Silenciarme los efímeros que todavía tengo.
Me decido a decidirme. Comenzar a patear sólo con mis piernas. Que este por ahora me enseñe. No esquivar otras señales que me señalan. Abrir la puerta a un juego diferente. Ese que me haga maniobrar otros espacios. No quedarme encerrada en cuerpos. En ganas. En nadas.
Me decido a decidirme. Poner por delante esa lista que escondí. Ver en eso que busco pedacitos de algo que puede aparecer. No descuidarme siendo indiferente a lo que en verdad deseo. Esos gestos que pretendo más allá de todos los contactos. El anhelo de tener de nuevo lo que una vez ya tuve. Lo sublime del detalle que me viste y me desviste entera. El cuidado que me cuide de mí propio enigma.
Me decido a decidirme. Un punto final. Uno aparte.
Dejar de resignar lo que quiero por lo que tengo. No embriagarme en momentáneos que me dejan más vacía. Esconderme de esos ratos en los que sólo está el impulso. Resguardarme de mi instinto de caricias cercas. Recoger peldaños de esos que subí y recordarlos. Instando a mis sentidos a elevarme en ese sueño.
Me decido a decidirme. Un punto final. Uno aparte.
Mara-mayo 07 5/15/2007 Vagabundeemos...
Cómplices y vagabundos de nosotros, de “tal vez” con más chances de no que de sí, de estar a veces y desear más tiempos. Cómplices y testigos de un paréntesis difuso, de encuentros momentáneos y seguridades de mentira.
Sé que no sos y sabés que no soy, y así estamos sin sabernos y teniéndonos de a ratos, y creyendo que algo tenemos cuando no tenemos nada. Cómplices y culpables de este a veces que lastima, donde hay pequeños golpecitos que golpean y pequeños huecos que se sacian en lo efímero del instante.
Vagabundos que vagabundean en el ocio que nos une. Cómplices que arman coartadas de una verdad con relatos cortos. Testigos de la soledad que compartimos cuando nos compartimos. Culpables de no poder romper lo que inventamos.
Vagabundeemos un trozo más de instantes, hagámoslo mientras la ruta esté intransitable, y las piernas no se alejen hacia otras piernas, y los ojos busquen otras pupilas encendidas, y las manos toquen otros cuerpos desnudos, y los corazones sepan cuál latir es cierto.
Vagabundeemos, seamos así de cómplices, de testigos, de culpables, seamos esto, aunque no seamos nada.
-Mara 5/10/2007 Evita NuestraNota Editorial publicada en el Periódico Engranaje Por Mara Fernández Brozzi
Evita Nuestra
Un 7 de mayo de 1919 nos regalaron la fuerza, la entrega, el compromiso, la lucha, el coraje, el corazón, envueltos en la figura de una mujer que tuvo como uno de sus deseos aparecer en alguna página de la historia argentina; y su nombre traspasó los libros y las doctrinas, derrumbó los límites carcelarios de una página o de una porción de tiempo y de historia. Evita se quedó para siempre, no en las hojas, no en las teorías repetidas, se quedó para instalarse en el corazón y en la piel de un pueblo que no la recuerda, la vive y la atraviesa más allá de todos los tiempos. Esos días de mayo que la trajeron, venía ella al mundo para darnos más tarde otro mundo posible, sin saber adónde la llevarían sus pasos caminó a ciegas, a ojos bien abiertos, sembrando senderos posibles de cambios profundos. Evita nacía para que con ella nazcan realidades y certezas. La localidad de Los Toldos, en la Provincia de Buenos Aires, o Junín, como sostienen otros historiadores, no importa el lugar donde había sido, sino que nos la hayan traído. Uno u otro, fue testigo y cuna de la mujer, de “ESA MUJER” con mayúsculas y en voz bien alta, que trazaría un antes y un después de ella, una bisagra que obligó a presentes distintos, a la construcción de un futuro diferente, a la inclusión no predicada sino practicada. Como si hubiese sabido que su paso sería corto por esta vida, hizo tanto en tan poco, desafió hasta los propios ciclos de su misma existencia, dio saltos inmensos y tomó de la mano a los desposeídos, a los marginados, a los olvidados para que salten con ella. Fueron sólo ocho años de intensa vida política, y fue la pieza clave de la transformación social que impulsó Juan Domingo Perón, desde su llegada al gobierno en 1946, meses después del nacimiento del Justicialismo, el 17 de octubre de 1945. Peleó por sostener todas aquellas medidas consideradas revolucionarias para la época: la recomposición social a los trabajadores que impulsó Perón desde el Gobierno, la instauración del voto femenino, que llegó en las elecciones de 1951. Adolescente con sueños de telenovela, de luces que pudieran encenderla, como intentando tapar los desprecios que, desde muy chica, le venían escupiendo. Joven mujer que persiguió anhelos y los pudo palpar a medida que los iba soñando: actriz, política, militante, bandera. Enfrentó los odios de una clase que veía en ella la reencarnación de los males de la Patria, esos “otros” de modales buenos y morales malas, que quisieron esconderla y condenarla por poner el cuerpo y entregar el alma. Y así pudo y supo cómo dar batalla, les mostró sus garras, y marcó el terreno con la acción constante, y así prestó su voz y su palabra para todos los silenciados de la Patria, les dio sus brazos y sus piernas para andar la tierra denegada. Hoy tendría 88 años de vida, hoy los tiene y los sobrepasa. Tiene la edad de lo logrado, de la bandera erguida de su nombre intacto, de la enseñanza, de lo legado, del ejemplo que perdura, de la necesidad que otra vez nazca. Y ella quiso aparecer sólo en alguna parte de la historia, y sin proponérselo es su pluma la que sigue escribiendo en el deseo de ese mundo diferente, que la elevó por sobre tantos que duran mucho y viven tan poco, en las ansias de volver a ver unos brazos que se prestan cuando nuestros brazos ya no alcanzan. Evita mujer, amada, odiada, venerada, ultrajada. Evita Pueblo, Evita Nuestra, Evita Patria.
-Mara 5/7/2007 A mi Hermana, mi Mejor AmigaHola Mi Vida! Hermana! Amiga! Compañera! Cómplice! Decirte que no llores es más difícil que pedirte que no duela, pero pedirte que lo hagas conmigo no es difícil, acá estoy, acá me quedo. La herida está abierta Fla, el corazón sangra y la piel lastima. Lo sé, lo sabemos, lo sentimos, las tres. Tu primer cumple sin él, sin ese abrazo físico que no va a estar, pero que vas a sentir, como lo hice yo el año pasado. Duele tenernos sin tenerlo, pero lo tuvimos, y eso sólo es suficiente para dar las gracias. Dejame hablarte más allá de lo que hoy sangra, dejame decirte lo que sos. Esa parte necesaria e indispensable para que yo pueda seguir caminando, esa parte sin la que no soy ni siquiera a medias. El compartir mi vida, siempre, con la tuya, es el color que aparece cuando todo está descolorido, te busco, te encuentro, no te busco y siempre estás. Con esa mano siempre tendida sin que nadie te la pida, desmedida en el compromiso, sabia con lo simple, maestra en cualquier devenir que quita el sueño, compañera con mayúsculas en la entrega y el amor que se da sin pedir nada a cambio. Eso sos, esa sos, ese ser único, que seguís distinguiéndolo en cada gesto que sale sin querer que sea visto, en la penumbra de los que no dicen a los gritos y los que hacen en las luces de lo visible. Así das, sin carteles luminosos que anuncian, ni palabras perfectas que anteceden. A quién te recuerda? Sí, así te hizo, copia fiel de tu maestro. Mujer, nena, militante de la vida, combativa en la coherencia y la constancia de las ideas, consecuente tu ser con tu decir, obstinada, silenciosa, fuerte, débil, cierta. Dejame que te alcance en la alegría y en la pena, en el seguir tomadas de la mano haciendo camino, en el mirar de a dos lo que haya que seguir mirando y sufriendo lo que haya que seguir sufriendo, porque ahí quiero estar siempre, al lado tuyo, para darte una sonrisa o atajarte cualquier golpe, alcanzarte en el abrazo y la caricia, aliviarte cuando pueda, ayudarte cuando sea. Ahí estoy, en vos, en mí, en nosotras. Ese nosotras que crece pero no envejece, se alimenta de la suerte de tenernos, de aprendernos en lo igual y lo distintas, a veces con palabras, a veces con silencios. Un día especial Yayita, un día difícil, lo sé, lo siento. Hoy nos tenemos las tres, nos falta una parte esencial del equipo, pero está, y sé que así lo sentimos las tres, porque él nos sigue enseñando que hay muchas cosas que siguen valiendo la pena. Porque vale la pena el amor sembrado y lo que hoy cosechamos, una vida llena de cosas buenas, eso tenemos, lo más importante. Valorémoslo. “TE CONVIDO A CREERME CUANDO DIGO FUTURO” Silvio Rodriguez 5/4/2007 Contar de nuevo
¿Desde qué lugar te escribo? ¿Donde vive el recuerdo o dónde muere el olvido? ¿Con qué letras terminar tu nombre y dibujar la historia que una vez conté? Si pudiera rescribirte y resignificarte, y así mirarte en el ocaso de tus ojos, que ya no miran, ya no quiero, pero veo. Si pudiera extirparte en lo que aún queda, por esa odiosa costumbre de guardarte un rato más, coleccionar momentos y placeres buenos, canciones de nosotros e imágenes perfectas. ¿Cómo hacer para narrarte con final eterno? poner un punto aparte y no camuflarlo de seguido. ¿Cómo darte la sentencia que no llega, a pesar que la condena es firme y la reclusión perpetua? Si pudiera no leerte cuando cuento, no sentirte cuando siento, no verte cuando veo, no quererte cuando quiero. Si pudiera el adiós despedirse para siempre, te diría cerca y clavándote las pupilas que el lejos ya es distancia nene y tus pasos no me acercan. Si pudiera hallar el lugar donde poder hacerlo, rescatarte para ser ayer y no presente, salvarte más por mí que por vos, y armarme de esos lados que no llevan tu aliento, y dejarte así en un pasado lleno. Si pudiera quitarme la piel que quedó de la fusión de las pieles, y el sabor que quedó del sabor de esos besos. Si pudiera acaso matarte, tal vez también, sería eterno el duelo.
Mara- 5/3/2007 De un poeta ArgentinoAlgo para disfruar, palabras que valen la pena ser atravesadas, y un nombre que vale la pena ser recordado.
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Gente
Hay gente que con sólo decir una palabra
Entre las décadas del ‘40 y el ‘60, fue músico y cantor, primero en la compañía de Ariel Ramírez, luego en Los Musiqueros y más tarde en Los Mandigas. También formó un dúo con Mario Arnedo Gallo y finalmente fue solista, hasta que dejó de cantar.Uno de sus mayores intereses fue "llegar a la gente" y mucho contribuyó a ese propósito su participación en diversas redacciones periodísticas (fue redactor de la agencia de noticias United Press y de la sección Política de Clarín) y el contacto como cronista y juglar con los habitantes de las villas marginales que rodeaban a Morón. Para narrar en vivo la vida de Esteban Echeverría, convirtió la biografía del autor de "La cautiva" en un gran canto que acompañó con guitarra y voz. El se quedará en sus letras, en la voz del pueblo y los músicos que llevan su palabra imprescindible por los escenarios, del país y el mundo".
Escribe un cantor y compositor Mario Díaz: "Hay hombres que andan por la vida con un grillo en el hombro. Le hablan al corazón y a la inteligencia y andan por ahí, reinventando el amor y la esperanza a cada paso.
Se los llama poetas... Decir Hamlet Lima Quintana es nombrar a uno de los poetas fundamentales del canto. Uno de aquellos que crearon la imaginería de la canción popular, llevando la palabra, los poemas, las canciones del norte al sur, del oeste al litoral de nuestro país y a la América toda, viajando dolorido por las cosas que pasan en estas tierras.
UN NOMBRE PARA RECORDAR, SIN DUDAS.
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