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    1/25/2007

    Volví

    Volví, acá estoy, acá me quedo, aunque sea por un tiempo en esta parte del camino.
    Volví con lo mismo y empapada de distintos que me envuelven y acarician; con eso que llevé conmigo en estos días, con ganas de sorpresas, con tristezas que aún están en carne viva y con almas cerca que cada vez están más pegadas a lo que soy y lo que quiero.
    Me fui sólo un fragmento y me sirvió, eso creo, al menos eso hoy siento.
    El ver, el conocer, el escuchar, el oler, el sentir en colores y porciones de otro suelo me colmó en parte, a pesar de los vacíos.
    El despeje es cierto, el real fue esa fantasía que viví de a ratos y mantuve por más tiempo en mí cautiva.
    La fortaleza de una amistad que sigue dando pasos grandes en pequeños movimientos, el saberlas ahí, inclaudicables, me vistió de ustedes y me quedé completa en cada palabra poca dada a tiempo, en cada gesto de mudez regalado, en cada risa descollante que atravesaba la carne y la piel y la dejaba encendida.
    En saberme desde el no saber de mí que me inundó de a ratos, el descubrir que ese no saber es bueno, y que el desconcierto propio exige la insistencia de seguir buceando dentro de uno. Los atajos, los caminos no pisados, las palabras no sabidas, las miradas  no ensayadas, las respuestas no esperadas.
    Me gustó el final no pensado: la sorpresa, el desconcierto, la rutina no aprendida de memoria, la inercia de ese habitual que amenecía siempre distinto.
    Volví, con lo mismo, con lo viejo que mantengo intacto y para siempre, porque eso soy, porque eso quiero, y con lo nuevo que me traje del tener ganas de seguir a casa paso soprendiéndome, aprendiendo del contacto y de los ojos que miro sin mirar, de esos que miro insistiendo, de las manos que tiendo tocando y de las otras que rozo a lo lejos, de las piernas que siempre tengo conmigo, y de las otras...que ya sumé a mi camino.
    Volví, acá estoy, acá me quedo...al menos por un tiempo en esta parte del camino. 
    1/5/2007

    MEMORIAS DE UN AÑO

    Hola Gente! me voy sólo por un tiempo. No porque esté cansada de esto, sino porque llegó el instante de unas vacaciones, no sé si merecidas, pero vacaciones al fin.
    Los dejo con una imagen de un HASTA LUEGO y con un texto que habla de un año que pasó, seguramente para quedarse en muchas de las cosas que nos marcaron a fuego.
    Muchos besos de esos que atraviesan océanos.
    HASTA LA VUELTA!!!
     
     
     
    "Memorias de un Año" por Mara Fernández Brozzi, por mi memoria selectiva...
    (Nota Editorial publicada en el Periódico Engranaje)

    Momento de balances que nos llevan a trazar una línea divisoria, lo bueno y lo malo; cómo condensar en fragmentos 365 días transcurridos, cómo recordarlo todo, cómo clasificarlo sin caer en relativos y absolutos. Imposible hacerlo, es nuestra memoria selectiva la que manda y la que ordena, por nombres, hechos, circunstancias propias, ajenas, individuales y colectivas.

    Un 2006 no muy diferente en la superficie a cualquier otro año, al menos no en la instancia final de sus días: éxitos y fracasos, alegrías y tristezas, avances y retrocesos, todos formaron parte de nosotros en alguna medida.

    Un gobierno que fue afianzándose en determinados terrenos y haciéndose más débil en otros, como nosotros mismos, como cada uno.

    Vivimos la primera condena a un genocida de la dictadura, y eso lo festejamos, las luchas vieron sus frutos caer de ese árbol fuerte de la Resistencia y la Memoria, pero tenemos también la triste realidad de un desaparecido en Democracia, la certeza de saber quiénes fueron y la certeza de saber también que aún hoy siguen operando mafiosamente, como ayer.

    Pujas, peleas, acuerdos, que llevaron a empezar la primavera con aumentos merecidos, luchas de un sector en movimiento que se para firme y no resigna lo que valen sus derechos; ese sector imprescindible en el crecimiento de cualquier Nación, el Movimiento Obrero, presente hoy y siempre.

    Visitas internacionales que dejaron marca y abrieron polémicas sobre la vereda que elegimos estar como República, donde se abrieron las puertas de las coincidencias en una Latinoamérica que pareciera levantarse bajo una misma bandera, pintando sus cielos de un mismo color.

    Tuvimos piedras que cayeron del cielo y nos hicieron hablar por días enteros de las malicias de una naturaleza ensañada con esta parte de la tierra, ¿venganza que merecemos, de algún modo, por desafiarla con nuestras acciones de todos los días?, granizo que rompió mucho más que los techos.

    Un aborto polémico que nos volvió a dividir entre los que sí y los que no, siempre ubicándonos en nuestros propios lugares, sin ir más allá de lo que nos duele a  nosotros mismos; morales que se empeñan en seguir marcándonos caminos, y nos juzgan por hacer valer lo que queremos hacer valer, nos llevan al infierno por estar de un lado o del otro. ¿Y el cielo? ¿de quién es?.

    Se nos fue la ilusión de otra Copa del Mundo, teníamos la victoria entre las manos y, de repente, nos quedamos vacíos de gritos que explotan “Argentina, Argentina”. Aprendiendo esta vez, sin condenas por derrotas, con aplausos por lo hecho más allá de los resultados.

    Un cura que se enamoró y no lo ocultó tras la sotana, mostró su humanidad en la sinceridad más plena del acto de un hombre.

    El cuerpo del Gral. Perón que atravesó los años y está presente, que sigue moviendo a las masas, cuerpo que ahora descansará en su propio suelo, una jornada de conmemoración que intentó ser opacada, no por la casualidad de una decisión, sino por la causalidad “armada” de una conducta irracional, una, no todas.

    Un adolescente del barrio de Belgrano que jugó a matar y mató, abriéndole los ojos a una sociedad que aún hoy piensa que los delincuentes viven en las villas y que en las clases más altas no hay asesinos sino locos.

    Un tragamonedas que desafió al azar y quiso hacer ganar a los que pocas veces ganan.

    Bailamos y cantamos por un sueño, primeras, segundas y terceras partes que mantuvieron una audiencia cautiva con ganas de no pensar, al menos, mientras duraba el baile.

    Un Montecristo argentino que quiso refrescarle la memoria a un pueblo que muchas veces la pierde, trayendo desde la ficción uno de los temas más dolorosos que vivimos como ciudadanos. Mezcla de historias no reales con reales que aún hoy lastiman por la falta de justicia, que ayudaron a recordar y no olvidar, a concientizar para seguir despertando voluntades de JUICIO Y CASTIGO.

    Un Presidente que se sigue jugando por ese Juicio y ese Castigo, por esa Justicia que todos necesitamos como ciudadanos, si queremos seguir caminando. Con pasos fuertes que plantan bandera y ejemplos a seguir si queremos seguir viviendo en democracia y en libertad, marcando un terreno preciso de acción frente a quienes siguen pretendiendo que escondamos las cabezas por el miedo. Un discurso de fin de año que no sólo levantó una copa de saludos y festejos, sino que exigió se cumpla y se defienda NUESTRO ESTADO DE DERECHO. Aquí estamos como ciudadanos, esta es la vereda que elegimos estar como REPÚBLICA.

    ¿Cómo condensar 365 días atravesados con el cuerpo y con el alma?, muchas más cosas nos pasaron, y la memoria es selectiva y no recuerda todo, pero algo queda siempre: algo marca, algo duele, algo sangra, algo cura, algo vive, y algo muere.

    Un año que se fue para quedarse en los diarios que cada uno decida escribir a la distancia, un año que tuvimos, con cosas que hoy tenemos, porque algo… siempre queda.