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La biblia y el calefónLetras que dicen, en voz baja, en voz alta, en susurros...Letras que besan y sangran!
6/25/2008 Puedo y Quiero
Espero. Te espero. ¿Podré hacerlo? ¿Querré? Me lancé al juego sabiendo algunas reglas. Ignorando otras tantas. Conociendo lo que soy cuando no sos cerca. Temiendo. Temiéndome. Me arrojo la paciencia. Me creo esta novela sin finales previsibles. Me aventuro a sorprenderme más de mí que de vos. No enloquezco y digo “líbrame de la tentación”. Sin amén. Sin pecado y sin tiempos. Te esquivo a vos que me ves a centímetros de mis ojos. No te veo. Ni te siento. Tu cuerpo es el anzuelo. Ni siquiera lo muerdo. Me río de tus dotes de actor compenetrado con su presa. Te seduzco apenas. Y me voy sin el deseo ni las ganas interpuestas. Puedo saciarme en el recuerdo que me das estando lejos. Puedo hacerlo. Y Quiero. Instándome a leer en mi piel la verdad de mis deseos. Y así es que logro transmutarme del instinto de la carne… Al placer que elijo ver… … en esta espera…
Mara Junio de 2008 6/17/2008 LA PATRIA CONSOLADORA
Este texto me lo pasó un amigo por mail. Me pareció más que esclarecedor para entender el conflicto Campo Vs. Gobierno. Yo le llamaría Campo Vs. Pueblo, Derecha Vs. Modelo Ideológico, Político, Económico, Social, etc. Aquí están explicados de una manera sencilla los puntos esenciales de lo que en verdad ocurre. Quieren vendernos otra verdad, pero depende de nosotros quitarnos el velo o no. Sé que esto dará para la polémica. No sacaré ningún comentario, salvo aquellos que puedan producirme urticaria. En este espacio no se permiten opiniones pro milicas ni pro oligarcas. Es mi rincón y decido qué dejo y qué tiro a la basura. Pueden decirme intolerante, y respondo Si! Ante ciertos pensamientos, sentimientos lo soy. No tengo grises cuando se trata de DEFENDER MIS IDEALES! Para entender un poco más qué es en verdad lo que le pasa al sector del campo en su efusiva pelea contra el Gobierno Nacional y Popular. ---------------------------------------------------- LA PATRIA CONSOLADORA Un día como hoy pero de 1980, suponéte, que yo heredé una fábrica de consoladores. 6/5/2008 Hijo de la Tierra (Poesía por encargo)
No es mi voz. Es la voz de alguien que me pidió le dibujara unas letras. Intenté ponerme en su piel y desde allí escribir, como si él lo estuviese haciendo...Y de una manera hermosa comprobé, al habérsela leído, que yo tan sólo le puse letras, pero quien me dictó qué poner fue él. Aquí la dejo y la comparto. ---------------------------------------------------------------- Hijo de la tierra, hermano del agua, amigo del viento. Retazo de vida que encaja siendo parte de tu todo inmenso. Viajo. Vuelo. Siento. Vivo. Creo. Recorro porvenires que se abren haciendo camino. Sigo huellas frescas de señales claras y ando. Entre sueños que fabrico y realidades que percibo cerca. Y ahí estoy. En movimiento eterno. Naufragando. Pintando orillas. Naciendo en cada nuevo respiro. Inventándome latidos por todas partes. Viéndome ser en dimensiones sin tiempos ni espacios. Sin rejas. Ni puertas. Ventanas extensas de cielos a los que llego más allá de mis ojos. Conozco mientras sigo conociéndome. A cada paso. A cada aliento. Peregrino sin rumbo que hace altos perfectos. Me quedo en la sorpresa y la osadía de mi cuerpo nómade y mi alma abierta. Lugares. Olores. Personas. Sentires. Refugios que serán por siempre abrazos grandes que me alcanzan. Ando mientras vivo. Vivo mientras sueño. Sueño mientras cruzo. Cruzo mientras creo. Creo mientras toco y veo. Veo y toco mientras ando…yendo. Hacia horizontes lejos que borran distancias y burlan fronteras. Estoy donde quiero estar. Yendo. Siempre yendo. A cada paso. A cada aliento.
Mara- 5/21/2008 VUELO...
Salto. Creo. Dudo. Tengo. Y no caigo en el abismo al que me arrojo. Ni creo en todo lo que veo. Ni dudo de todos mis aciertos. Ni tengo todo lo que anhelo. Corro. Digo. Callo. Pego. Y no llego tan lejos como sé puedo hacerlo. Ni digo todo lo que tengo por amar. Ni callo todo lo que tengo por odiar. Ni pego siempre que quiero sangrar. Beso. Nazco. Acaricio. Muero. Y no expongo mis labios a cada rato. Ni nazco todos los días en los que amanezco. No acaricio siempre que entrego mis manos. Ni muero en todos los latidos que dejan de ser.
Deseo. Blasfemo. Encuentro. Esquivo. No deseo sólo imposibles. Ni blasfemo con rezos siguientes. Encuentro sin buscar lo que buscaba. Y esquivo los senderos que me indican. Abrazo. Poseo. Penetro. Encarcelo. Y alcanzo los cuerpos que elijo en los brazos de otros. Poseo momentos eternos que duran instantes. Así es que penetro profundo en mi estar peregrino. Poniendo las rejas perpetuas sin llaves ni puertas. Fabrico. Protejo. Imagino. Percibo. Construyo presentes en cada respiro. Protejo mi piel dejándola libre. Imagino esos vuelos que hoy necesito. Percibo las letras que hoy ya no escribo.
Insisto. Abandono. Elijo. Venero. Insisto en mi carne que sabe por sabia. Abandono los llantos que un día vestí. Elijo quedarme a indagar mi silencio. Venero lo cierto de mí que hoy descubrí. Y Salto. Creo. Dudo. Tengo. Hacia abismos seguros donde caer suavemente. Creyendo en fragmentos de vida que soy. Dudando del tiempo que quiera calmarme. Teniendo la opción de jugar… y perder. Tengo la opción. Y vuelo...
Mara 5/10/2008 La Realidad Sangra.
Necesitaba explotar algo de lo que tengo dentro hoy, de eso que está sangrando y que lo seguirá haciendo. Cuando uno se enfrenta con la realidad, después es imposible dejar de verla, o hacer de cuenta que no está. Si eso te dolió, si eso atravesó tu alma y tu carne, allí quedará, como marca presente y constante. Hoy fui a "La Quema", la montaña de basura del CEAMSE, allí donde va la basura de todos. Fui a ver con mis propios ojos esa realidad, tan cercana, a tan pocas cuadras de mi otra realidad. Y cuando eso es visto, ya nada sigue siendo igual...nada. ---------------------------------------------------------
http://soycorresponsal.lanacion.com.ar/Nota.aspx?IdNota=1626 La realidad sangra. La realidad duele. La realidad atraviesa dejando grietas a cada paso. Distancias infinitas entre yo y ellos. Una vez que ves la miseria, que la respirás, que la pisás, que la atrapás con tus ojos, que no te la cuentan, porque estás ahí vos. Parada ante ellos. Inmune a esas realidades. Sorprendida y no ante esos tajos de vida que gritan en silencio. Ya no se los escucha, ya no se los ve, aunque estén por todos lados. Son parte del paisaje más urbano. Son uno y cientos deambulando “in-porvenires”. Están en el naufragio todos los días, porque ese mar es el que andan. Y mi orilla está tan lejos estando tan cerca. Mi orilla me devuelve a tierra firme al abrir y cerrar mis ojos. Ellos pisan mierda segundo tras segundo. Senderos de basura son los que recorren. Cotidianos que atraviesan si una vez decidimos mirar. Si una vez decidimos sentir, sentir algo más que lástima y misericordia. Sentir la culpa que golpea por no sentir a compases que puedan ayudarlos. Latidos que urgen y envenenan la comodidad y el sueño. Y ahí están ellos. De ojos desafiantes. Con miradas que sentencian. De pieles curtidas. De cicatrices eternas. Ahí van ellos. En carros, bicicletas, corriendo, caminando, a cuestas. Ahí van con la dignidad ultrajada desde el vientre, con la ausencia, la sin-razón, la indiferencia. Y siguen yendo hacia la cima de la nada en busca de otra nada que se les ofrece. A mancharse las manos, a limpiarse un poco el hambre que golpea. Están a la espera de una puerta imaginaria que los deja entrar. Como una tropa de soldados de nadie que se alistan para el ataque, y con fuerza van, a velocidad del viento, metiendo el cuerpo a la basura queriendo olvidar el desprecio, allá van ellos, cargados de nada, hastiados de todo. Lugar oscuro en la claridad de un sol tan fuerte. Montaña odiada y bendecida que es parte de estos dos mundos uno, cesto gigante de algunos, mesa servida de otros. Unos tiran. Otros toman. Mi residuo es tu pan. ¿Qué es lo que hemos hecho? ¿Cómo puede aceptarse una ecuación tan cruel y presente? Allí están ellos increpando un flash que pretende mostrarlos, captar porciones reales de tiempo y espacio, de vida y lamento. Suben y bajan de una montaña que los llama todos los días, que los nutre y los muere. Que los cobija y los enferma. Que los salva y los entrega. Olor a miseria. Ese que penetra hasta el fondo mi orilla calma y placentera. Olor que se queda en la piel, en los ojos que vieron, en los sonidos de los gritos mientras iban subiendo, en el ruido del silencio que quedó después… Decime montaña lo que no te dicen ellos. Lo que a mí no me dijeron. Rodeados de ese orgullo tan de ellos. Fuerza inmaculada que te escupen en la cara mientras miran tu aura de abundancia. Y allí se paran frente a mí, frente a cualquiera. Se paran erguidos frente a todo y te lastiman sin darte un golpe, mostrando tan sólo su estar de pie frente a su vida y también la tuya. Caras. Pies. Ojos. Cuerpos. Barro. Cruces de madera. Carros. Bicicletas. Coraje. Orgullo. Fuerza. Dignidad. Pobreza. ¿Cómo hilar lo visto? ¿Cómo digerir el aire? ¿Cómo entender que exista? ¿Cómo quedarse inmóvil, quieto, distraído, indiferente? ¿Cómo seguir andando sin seguir viendo? ¿Cómo permanecer al margen estando dentro? Miseria extrema que derrama brotes de conciencia, una vez que vemos lo que hay que ver, lo que está pidiendo a gritos ser vistos, gritos que en silencio nos hablan, todos los días, todo el tiempo. Sin decir, con las cabezas bajas, con la mirada renga. Miseria explotada por todas partes, esquirlas que esquivamos en la velocidad de una cotidianeidad tan diferente a la de ellos. Pero allí están por más que nos limpiemos la pólvora esparcida, llega a meterse en la carne misma, una vez que la piel sintió que estaba dentro. Allí van ellos. Ejercito de humanos, grandes, pequeños. Se abalanzan en esa montaña que paradójicamente les da algo de aliento. En lo irrespirable de ese aire, en lo intransitable de ese barro, en lo agobiante de ese espacio, en lo culpable de este tiempo. Y de todos los tiempos. Allí están mostrando que están sin querer que se los muestre. Yugando la vida. Yugándose el cuerpo. Allí están ellos. En medio de una realidad lastimosamente muerta.
MARA 4/25/2008 Mitades y Enteros
¿Soy esto o lo otro?
Eso nuevo que hoy siento con olores de antaño.
O eso otro de siempre que me nutre y me consuela.
Soy partes de mí que arman otras partes.
Donde nazco al compás del segundo que atravieso.
Y miro mi ayer más próximo en lo extraño y parecido.
¿Soy dos mitades?
¿O sólo un entero híbrido que es revolución constante?
Tal vez no logre responderme.
Tal vez no quiera hacerlo.
Sólo ando juntando mis mitades o mis enteros.
Y me saboreo en los retazos que aún tengo.
En la infinidad de cielo que me queda por ver.
En lo inabarcable de mi adentro que hoy despierta.
Soy muchos rincones y más puertas.
Soy en la pregunta eterna y en las gotitas de respuestas.
En la incertidumbre que es camino.
Y en el paso recto que sigue yendo.
Bañada de presentes y despojada de futuros.
Ahí es donde empuño mi brazo y mi bandera.
En saberme libre de todo aquello que me encierra.
Mara. (Abril de 2008) 4/1/2008 Y la Plaza se Vistió de PuebloY la Plaza se vistió de Pueblo
Dijimos ¡Presente! Quisimos hacerlo. Quisimos estar. Bajo una bandera, bajo cientas de ellas. Una misma Consigna: La defensa del Gobierno Nacional y Popular, le pese a quien le pese. Sabiendo que aún queda mucho camino por andar, muchas cosas por hacer, pero poniendo el cuerpo no desde la resta, sino desde la concepción genuina que es el Pueblo quien defiende sus instituciones, es el Pueblo quien abraza, hoy, más que nunca, su Democracia. Desde la suma de fuerzas con ganas de seguir pateando este mismo sendero. No desde posturas mecánicas y oficialistas. Y la Plaza se vistió de Pueblo. Y no fuimos llevados, como seguramente dirán desde los medios de comunicación, o desde la versión de la historia que se cuenta en los cortes de ruta. Fuimos. Estuvimos. Estaremos. Por convencimiento propio. Porque es el Pueblo, en colectivo, el que en la tarde del martes 1º de abril llegó desde diferentes rincones de la República. Y las voces contagiaban cantos, que traían a la memoria viejas consignas, las mismas banderas, y nuevos cantos que no hacían más que demostrar que unidos podemos, que juntos llegamos, aunque cueste, aunque tardemos, que no dejaremos que nos manchen con viejas y vacías chicanas. Porque sabemos quiénes son los de la otra vereda, porque los padecimos, porque los padecemos, porque no compramos las medias verdades que salen vendiendo en los medios, porque la historia es un documento, nuestro documento, donde se deja bien en claro quiénes estuvieron del lado del Pueblo siempre, y quiénes no. Porque estos violentos, que hoy vestimos la Plaza, pudimos manifestarnos sin un solo disturbio. Ver los rostros de cada uno de los que allí estuvieron era un indicador maravilloso de lo que el Pueblo unido es capaz de demostrar. Que no somos títeres, que no somos manejados por aparatos, que no dejamos que nos muevan como fichas. Y sobre todo que no dejamos que aquéllos que anhelan esos fantasmas del pasado logren que el Pueblo pierda su significado originario. Porque siempre ha demostrado que está junto al que más necesita, al que menos tiene, al que aún no tiene nada, porque es el Pueblo el único que sabe qué es y quién es Pueblo. Una Plaza que respiró distinto, abrió sus brazos y abrazó tan fuerte, cobijó los sueños y pintó banderas de distintos colores, nombres todos que eran poesía a la vista de quien quiera así verlas. Allí dejaron sus pies marcados los barrios, los obreros, los estudiantes, las amas de casa, los intelectuales, los maestros, grandes, chicos, negros, blancos. Una masa heterogénea en los orígenes, pero firme e igual en el pensar y sentir. Esa tarde, en la que la Plaza se vistió de Pueblo, no fue echar más leña al fuego, como se dijo desde diferentes sectores, se trató de un pronunciamiento popular, masivo, y legítimo. Tarde que quedará como un gran capítulo de nuestra historia próxima. Fue una demostración de compromiso, participación, acción, frente a las operaciones que durante casi un mes nos vienen vendiendo, frente a los que ponen motes de violentos y no violentos, frente a los que no quieren que el Pueblo todo se manifieste. Pero lo hizo, y lo seguirá haciendo todas las veces que sea necesario. Porque no es mezclar todo decir que el sector de enfrente, y permítanme así llamarlos, y digan si quieren que es entrar en análisis binarios, pero eso somos como sociedad, y no está mal: para que yo sienta como siento, y me ubique de este lado de la vereda, es porque tiene que haber otro lado de la vereda; y decido, y el Pueblo decide estar de éste y no del otro. Porque el ser humano es binario, el ser humano se maneja por polos, amor/odio, acción/omisión, participación/apatía, compromiso/indiferencia. Y es el Pueblo el que ama al Pueblo, a esos que menos tienen, a esos “negritos de miradas bajas y pieles curtidas por la miseria”, y actúa en su defensa, y participa y se compromete, ocupando un espacio que le pertenece. La Plaza es nuestra, aunque suene pedante, es una verdad, no a medias, sino completa. Si no recorran la historia argentina y vean quién pintó antes de Pueblo la Plaza. Y seguiremos pintando la Plaza de Pueblo, paso a paso caminado, puño a puño levantado, canto a canto enarbolado, bandera a bandera flameada. Seguiremos pintando la Plaza de Pueblo, todas las veces que quieran que dejemos de ser lo que somos, todas las veces que intenten nos perdamos, sabremos encontrarnos en cada esquina de cada barrio para seguir escribiendo la historia de puño y letra, seguiremos estando, por nosotros, por los que ya no están pero siguen marcando la marcha desde cada latido, esos que nos enseñaron que la única lucha que se pierde es aquélla que se abandona. ¡Seguiremos pintando la Plaza de Pueblo y el corazón de Victoria!
MARA
3/26/2008 Adentros
Atravieso. Me atravieso. Carne a carne. Sueño a sueño. Gemido por gemido me descubro otra y me alimento. Me devuelvo el coraje y el deseo de ser más que lo que anhelo. Arranco la quietud de estar ausente en miles de presencias. Olvido las combinaciones que abrían esas puertas y las cierro. Quiero más ventanas que me muestren otros cielos. Hacer de mis ojos el camino necesario para poder sentir lo que veo. Y que mis piernas no se queden en calles de adoquines grises. Los colores con los que me pinto en sueños son los que deseo. No tener que perdonarme los pecados. Hacerlos. Sin que importe ya si es así como les gusta que yo muera. Darme la licencia de hacer sin ley ni castigo. Sorprenderme igual con el hallazgo de eso que buscaba. Me imploto y no salpican mis esquirlas hacia fuera. Me enamoro del abismo y la distancia, del vacío y lo atestado. Desparramo posibles y no tantos y me río de tenerlos. Estoy viva cuando piso y me lastimo y no lloro ni lamento. Siento en dimensiones soberbias y peligrosas para quien no quiere poseerlas. Afán, empeño, antojo, capricho, deseo, de verme entera a pesar de lo incompleto. Acertar o errar son sólo dos escalones de la misma escalera. Y los subo sin saltear ninguno de ellos porque elijo la caída
y también elijo el vuelo.
Atravieso. Me atravieso. Carne a Carne. Sueño a Sueño. 3/24/2008 PRESENTES!3/6/2008 No sólo sueño...
Te hago realidad. No sos sólo sueño. Pensamiento. Deseo. Sos tangible. En un Beso. Sos mirada cerca. Sos caricia fresca. Te formo en el abrazo. En la palabra. En lo próximo. En lo no tanto. Somos cuerpo. Ganas. Tierra. Mar. Y cielo. No sos sólo sueño. Sos realidad. De par en par. Calle que atravieso. Enigma que descifro. Manantial del que bebo. Refugio en el que me quedo. Canción que canto. Silencio que venero. Corazón que late. Futuro que quiero.
Te hago realidad. Te veo…
3/1/2008 CON VOS PA!!!!
Las tres con Vos...en este día, y en todos los días!!!
TE AMAMOS PA!!!
Esperamos en el tiempo!!!!
...miramos el cielo y brindamos mirándonos a los ojos, Féliz Cumple Pa!!!! Te sigo nombrando. En voz baja. En voz alta. En la súplica. La oración. La poesía. La canción. El llanto. Busco una explicación. La encuentro. La olvido. La desecho. La niego. Reniego de la suerte. Insulto la desgracia. Se fue el ayer. Te fuiste. Y duele. Y sangra. Y hiere. Mata. Tiempo sin tiempos. Segundos inertes. Heridas eternas. Ausencia tan cierta. Necesito. Quiero. Deseo. Urgencia. Que vuelvas. Que no te hayas ido. Que me alcance tu mano. Que me abrigue tu cuerpo. Que tu voz sea sonido. Que tu mirar me mire. Que tu silencio me enseñe.
Que tu estar… Vuelva conmigo. Que tu corazón sea latido.
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